Vacíos culturales míos: Lem

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Ya varias personas me lo habían indicado: mi vacío cultural al no conocer a Stanisław Lem es escandaloso. Javier Moreno, Roman Kossak, mi padre, entre otros, me habían hablado tanto de Lem, que me parecía un poco vergonzoso no haber leído nada de él aún.

En la Feria del Libro de Bogotá hace una semana había (en el puesto de Siglo del Hombre Editores) una cantidad inmensa de libros interesantes, a muy buen precio. Había varios de Lem, editados en Impedimenta: libros bonitos, que se ven confiables – no puedo juzgar la traducción al no saber polaco, pero hasta ahora la lectura ha sido una inmersión en un universo mental constantemente sorprendente, constantemente abrumador y a la vez lleno de opiniones con las que normalmente estaría en desacuerdo fuerte, pero están formuladas de manera tan convincente y certera que me obligan a replantear mis propias respuestas.

Eso último es una señal del nivel increíble de Lem. Aparente “ciencia ficción” (situada en un futuro cercano, con Golem XIV, un computador originalmente programado para fines militares, que logró generar él mismo nueva inteligencia, a niveles impresionantes que lo hicieron dejar atrás, muy atrás, nuestro limitado nivel de humanos – y decidió abandonar los estrechos fines originales para los que había sido construido).

En realidad, más allá del nivel “ciencia ficción” el libro es un verdadero tratado filosófico, en este caso sobre la historia de la inteligencia humana, sobre su evolución y adaptación desde el Paleolítico (aparentemente tan lejano de nosotros, pero tan cercano desde el punto de vista de Golem XIV), sobre la invención de las culturas a lo largo de esa evolución, sobre lo sentimental/emocional en la construcción del “yo”, y la posibilidad (y necesidad) para una máquina como Golem XIV de simular esas dos categorías.

“Desde el punto de vista de vuestro paleolítico, el ser humano es casi tan perfecto como desde el punto de vista de vuestra tecnología actual. Y esto se debe a que el progreso acumulado entre el paleolítico y el cosmolítico es muy pequeño comparado con la concentración de inventiva ingenieril aplicada a vuestros cuerpos. Al no poder crear a un Homo sapiens artificial de carne y hueso, ni mucho menos a un Homo superior, de la misma manera en que no hubieran podido lograrlo los cavernícolas, simplemente porque la tarea -tanto ahora como entonces- resulta impracticable, admiráis la tecnología evolutiva por haber conseguido dar saltos de tamaña magnitud.

Sin embargo, la dificultad de cualquier tarea es relativa, dado que depende de la destreza motivadora del evaluador. Insisto en recordaros que voy a aplicar al ser humano medidas tecnológicas, es decir, reales, en lugar de términos provenientes de vuestra antropodicea.”

Golem XIV, en Golem XIV de Stanisław Lem – año 2027

8 thoughts on “Vacíos culturales míos: Lem

  1. Hay muchas novelas de Lem que funcionan muy bien como ensayos. Incluso las más narrativas, estilo Solaris o Edén, son constantemente reflexivas y cuestionadoras. Cuando además logra ser chistoso (tiene varias series abiertamente humorísticas) el efecto es impresionante.

    Lo otro buenísimo de Lem es que pareciera que escribió mucho más de lo que uno puede llegar a leer. Por ejemplo este yo nunca lo he leído. Ni siquiera lo había oído nombrar.

  2. Y parece que muchas obras de Lem hasta ahora están siendo traducidas al inglés o al español. Las otras dos que compré fueron La Investigación (Sledztwo) y Magnitud Imaginaria (Wielkość Urojona). Obviamente, nunca había oído mencionar esos títulos tampoco. Parece ser como una mina inagotable de ideas.

  3. Philip K. Dick decía que Lem era prolífico porque no existía realmente sino que era una institución cultural de propaganda creada por el Partido Comunista Soviético. Y pues es verdad que Lem sí era bastante comprometido políticamente (supongo que era imposible no serlo y tener visibilidad fuera de la cortina de hierro), pero Dick era casi tan prolífico como él (aunque menos diverso en su producción).

  4. Ahora que lo pienso, la diferencia entre Dick y Lem es parecida a la de Fischer y Spassky: el gringo individualista solitario y hecho a pulso con una vida terrible (paranoico en la norma) versus el comunista carnetizado juicioso y criado y protegido por el sistema.

  5. ¡No sabía eso (que Lem fuera comunista carnetizado juicioso…) ni mucho menos que Philip K. Dick hubiera dicho lo que dijo! Y sí, es muy fuerte el paralelo con Fischer y Spassky. En el caso de Lem, es impresionante lo *actual* que se lee, ahora que podemos verlo (si queremos, cuando queremos) fuera del contexto de la guerra fría.

  6. Mi sospecha es que Lem, más que comprometido, era pragmático. En sus libros nunca he sentido que hiciera apología comunista. A veces lo que sí se nota es una burla dura pero sutil a formas de totalitarismo. La rivalidad entre Dick y Lem es famosa. A mí me gusta mucho porque me encantan los dos.

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