Diario de un paro nacional

[Diario escrito entre el 25 de noviembre y el 13 de diciembre de 2019…]

Inicio el diario tarde. Hoy es 25 de noviembre, lunes, quinto día ya de un paro nacional impresionante y (creemos, queremos creer) trascendente para este país.

Inicio el diario porque quiero consignar impresiones directas, algunas mediadas, otras no, de lo que va pasando, no para lectura inmediata. Lo abriré (ojalá) cuando las cosas se decanten (si se decantan).

Es el diario de la incertidumbre.

Es el diario de la tristeza y rabia por tener a Dilan Cruz, un muchacho recién graduado de colegio, al borde de la muerte en el Hospital San Ignacio.

Es esa cara, radiante de juventud y felicidad y luz, hoy apagándose por la brutalidad de alguna orden (o simplemente el resultado de un ambiente de agresividad generalizada en el ESMAD). Esa cara vista mil veces, en versiones similares, en estudiantes de nuestras universidades, en nuestra ciudad.


Es el diario de la alegría contagiosísima de los cacerolazos, de las marchas donde la gente joven, la gente vieja, la gente en la mitad entre esos extremos, está tocando cacerolas, bailando, haciendo ritmos, tocando música.

Carolina Sanín decía en algún trino que le parecía ver gente más bella ahora en las marchas. La cito:

“Por Dios ¿dónde estaban todos estos bizcochos que hoy cacerolean en la calle a mi lado? Yo creía hasta hace una semana que esto era la monstruoteca. ¡Y es la divinópolis!”

De alguna manera, en su estilo tan frecuente y sabrosamente hiperbólico (el Siglo de Oro en versión siglo XXI), Carolina ve belleza en esos muchachos, una belleza que no estaba ahí hasta hace poco. La explicación es tal vez sencilla: la gente siente, por vez primera tal vez en mucho tiempo (¿en siglos?) que este cacerolazo, este paro, este movimiento, es suyo. Es su momento, es su respirar. El trino de Carolina me hace evocar esa belleza impresionante que surgió entre los jóvenes de finales de los 60, durante esa otra revolución. La belleza de las fotos de Woodstock, de Bob Dylan y Joan Baez caminando por Nueva York cogidos de la mano, la belleza de toda una generación de españoles cuando se acabó el franquismo, después de siglos acumulados de fealdad y mezquindad y ruindad.

La gente que está en el cacerolazo es, efectivamente, muy bella. Es una belleza que les viene de dentro, claro, pero que misteriosamente se expresa en miradas y ojos y caras y cuerpos y porte y andar. Están respirando, después de siglos de estar asfixiados.


De alguna manera lo que se vive en las ciudades de Colombia parece a la vez reflejar cosas que pasan en el campo, en lo que llaman la “Colombia profunda” … y luchas urbanas mundiales.


Sábado #23N. Fuimos al evento en el Faenza, invitados por Bárbara Santos y Alejandro Martín – el Mercado Clandestino. Llegar fue difícil – íbamos cuatro, entre ellos un señor, un artista amigo nuestro, de casi 90 años (una persona muy juvenil, y que está muy bien para su edad, pero en todo caso…). El evento mismo tenía una configuración extraña, curiosa.

Impresionantemente teatral, obviamente. Y nunca muy claro qué escuchar. Temas interesantísimos (pero lo que me tocó escuchar era, comparado con lo que estaba sucediendo afuera y adentro, casi banal – debo decir que no le puse mucha atención a las palabras que escuchaba en los audífonos, pues sonaban medio trilladas – y no había manera fácil de saber ni siquiera quién estaba hablando en cada momento, pero sí le puse mucha atención a la atmósfera del lugar, a las mil voces superpuestas). Lo teatral en realidad nos incluía a todos los que estábamos ahí – haciendo un teatro de escuchar algo en lo que era difícil concentrarse, escuchando los gases lacrimógenos fuera, pensando en qué momento era importante salir de ahí, sobre todo en compañía de alguien que no sería prudente poner a correr.


El jueves mismo, el inicio de todo, el #21N, fue espectacular lo vivido. Con Natalia Pardo y un amigo colega suyo en Andes; con Eugenio y Teresa. Esperanza, y el inicio de algo.


El viernes #22N fue difícil. El toque de queda, la zozobra, los inventos de la gente. Y el ver que todo cambió de un momento para otro.


El sábado #23N por la noche salí al Parque de los Hippies cuando Alejandro ya estaba agotado y se fue. Me encontré con Gerrit y su pareja. Fue maravilloso hablar con ellos.


Hacia las 11:30 pm nos enteramos de la muerte de Dilan. La gente grita en las calles de Chapinero: DILAN. Qué tristeza.


Esta semana debería ser de enorme celebración: DiPriscoFest en Bogotá. Hoy se me fue parte del día cuadrando últimos detalles del evento, y un posible Plan B. En este momento hay total incertidumbre sobre si se podrá llevar a cabo el evento.


Mi nombre es Andrés Villaveces, profesor de Matemáticas en la Universidad Nacional. Cuando tenía la edad de Dilan pasé muchas veces por la 19 con 4. Siento de alguna manera extraña que también, en tiempo traspuesto, pude haber sido yo.

Jose @LegalmenteLerma

Mi nombre es José Manuel, estudiante de Administración de Empresas de UNIMINUTO. También pude haber sido yo


Hoy, #26N, martes. Día de altibajos. Felicidad por el inicio de la llegada de la gente de DiPriscoFest. Aeropuerto. Conversaciones. Estudiantes en la Nacional felizmente protestando, a mediodía. Nada de violencia a esa hora. Tarde de trabajo (en la medida de lo posible). Noche de reunión con Goyo, Christina, Carlos, Zully. Zozobra en aumento (el gobierno y los voceros del paro rompieron el diálogo hacia las 11 am hoy). Disturbios en la UN. Marcha del silencio.


Los días siguientes (#27N a #2D) los pasé completamente volcado en distintos aspectos del DiPriscoFest. La llegada de los participantes, luego las charlas, mil ajustes de organización, luego cenas y cansancio extremo. La imagen de Dilan apareció en la charla de Christina Brech, junto con la de Marielle Franco, la política brasileña asesinada hace un año.


Aparecieron, poco a poco, las consabidas defensas del ESMAD, combinadas con ataques a Dilan y en general a todo lo que tenga que ver con las manifestaciones. Llegaron de lados esperados (gente que siempre sale con ese tipo de frases) y de algunos inesperados (un familiar ahora anda dedicado a defender posiciones derechistas en fb – me toca tener mucha paciencia para no bloquearlo [zzzzz]).


Ahora los colegas de universidades privadas andan activos (por fin). Están haciendo clases a la calle, y han estado muy ocupados en el diario “070”. Veo con una mezcla de sorpresa y lo que los anglosajones llaman weariness ese asomo de actividad (acaso potenciado por el nuevo rector que tienen). Parecen un poco jugando a ser profesores de la Nacional. Vamos a ver cuánto les dura eso. Me parece bonita iniciativa, pero me queda difícil tomarlos 100% en serio.


Hoy #4D ya. El paro continúa, pero no es estrictamente hablando ningún paro. Es, genuinamente, una movilización de la sociedad, con cierto carácter inédito. No totalmente: se nutre de una movilización más profunda que empezó años atrás. A la vez, muestra muchas señales de fatiga, preocupantes. Y dispersión. Falta de foco. Corremos el riesgo de acostumbrarnos por completo al estado de “paro”, de un paro en el que el país ciertamente no se detiene…


asesinados alcalde electo de Sutatausa, José Humberto Rodríguez, y líder social Elicerio Mendoza en San Vicente del Caguán


el gobierno parece decidido a seguir dando razones para que continúe el paro – qué cosa tan impresionante

#4D – llegan rumores de ataques de la policía, del ESMAD – a la vez parece haber poca información de las marchas mismas

Escudos en la marcha del #4D

Impresionante esa foto con los escudos y cascos. Ojalá el ESMAD no se desboque hoy. Hay miedo del gobierno, claramente, con una marcha tan grande. Hasta ahora han sido increíblemente torpes, y lo único que han hecho es seguir echando leña…


#4D. La Guardia Indígena sigue dando ejemplo. Ahora la Guardia Cimarrona se suma. En cambio, las autoridades (aunque auctoritas es lo que les hace falta, pero así se llaman) siguen errando seriamente. Andrés Villamizar (quien en otros momentos ha tenido aciertos) sale en twitter con una frase amenazadora (remata un trino con la frase “la paciencia se agotó“). Él más que nadie debería evitar usar ese tono mafioso. De alguien con su historia familiar podemos, debemos, esperar más (y exigir más, mientras esté en cargo público; es responsable de seguridad en Cali).

Tambores, del Parque de la 93 a la Plaza de Bolívar, el #4D.

#5D: la Guardia Indígena del Cauca llegó de repente al Parque de los Hippies. Al final de la tarde vi un trino de Andrés Plazas:

Y decidí bajar al rato a ver. Fue impresionante. Llegué después del concierto que la Orquesta Filarmónica Popular ofreció en honor a la Guardia Indígena. Me perdí de eso. Pero pude tomar fotos.

Hoy #10D. Día de grandes marchas, se supone. También tendremos la visita de Skandalis a la Universidad Nacional. Puede que la ciudad se colapse. En bicicleta no importa mucho.

Antier domingo #8D fue el gran Canto por Colombia en Bogotá. Nosotros estábamos primero en Chía y luego entre Chocontá y Guateque, en un lugar idílico, recargando energía. Pero de alguna manera vivimos la energía bellísima de ese concierto:

Tal vez la frase más trascendente es No queremos volver a la normalidad. En efecto, dada la energía bellísima de la Bogotá del paro, volver a esa normalidad gris suena absurdo. Por otro lado está el miedo de que el paro no logre nada, que toda esta energía se pierda. Eso sería aún peor, tal vez.


Un artículo de Carolina Sanín expresa, saca a la luz esa energía bellísima, tiempo horizontal, de este movimiento. En contra del tiempo monárquico, el tiempo republicano. Y el eros, claramente ahí en esa convivencia de bellas caras, bellos cuerpos, bellos movimientos y danzas, en el cacerolazo. La gente apropiándose de su propio destino, compartiendo (como dice Sanín, de manera un poco promiscua) ese tiempo horizontal, termina expresando mucha belleza. Un poco como un feliz desnudarse, un feliz botar un caparazón incómodo, un feliz reconocerse como somos, bellos todos en el momento de liberarnos de algo.

Ojalá se mantenga por mucho tiempo ese espíritu.

#10D: ataque brutal del ESMAD a los manifestantes pacíficos en la Universidad Nacional. Siguen en el gobierno sin entender.


Y la cosa va parece ir para largo.

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