Es bien difícil habitar un espacio. Aún hay muchas cosas de este, nuestro apartamento ahora, que no entendemos, que poco a poco se van acomodando. Las reuniones con gente ayudan enormemente – la gente dice o desdice. A muchos se les ocurren cosas que ayudan a acomodar las cosas. Hace ya cuatro meses completos estamos aquí. Aún siento que acabamos de llegar.

Muchas veces me pregunto cómo toma Apolo todo eso. El día del trasteo, el pobre estaba angustiadísimo en el apartamento de antes, al ver que se desarmaba todo, se metía todo entre cajas, llegaba gente extraña a ayudar a limpiar, a desarmar todo. En un par de días perdió todas las referencias (su esquina, sus movimientos a sitios preferidos o semi-prohibidos). Con el último viaje nos fuimos en un camión (contratado en el mercado de la Perseverancia) y pusimos a Apolo atrás. A través de las tablas veía el tráfico de la Séptima a las 5 de la tarde – es difícil saber qué imaginó.

El viaje no duró nada – máximo veinte minutos. Pero el trasteo ha durado meses en realidad. No sé qué tan acomodado estará ya Apolo.

No es fácil poblar un espacio.