Tres películas muy distintas. Un tema.

El tema es (obviamente) el tema de hoy: la inmigración. Las fronteras y la noción de cruzarlas (o no) legal o “ilegal”-mente. La zona del medio, el no-man’s land (que ahora se podría llamar no-land’s man, o nowhere man, o algo que marque la situación de gente que no logra tener el estatus oficial de refugiado, que los haría partícipes de algo, y no son ciudadanos de ningún lugar).

Las tres películas son (en la superficie) totalmente distintas. La primera es el documental Human Flow del artista chino Ai Wei Wei. La segunda es el drama alemán (dirigido por Fatih Akin; alemán hijo de turcos) Aus dem Nichts. Y la tercera es una comedia ligera llamada Madame; una de esas comedias gringoides parisinas.

María Clara al regresar caminando después de la tercera película me hizo caer en cuenta de los parecidos entre las tres.

A primera vista nada que ver las unas con las otras. Un documental (con la mano de un artista contemporáneo, famoso por sus instalaciones gigantes y sus múltiples luchas con las autoridades; también famoso por mover muchos medios y provenir de una familia riquísima que le ha financiado parte de sus obras), un drama (dirigido con el toque brutal, sin contemplaciones, sin suavidades, muy alemán y a la vez con una mirada externa muy acerada) y una comedia ligera (con Rossy de Palma y Harvey Keitel como actores principales; una comedia de ricachones gringos en París).

Pero el tema en las tres en el fondo es el ser migrante. Ai Weiwei usa medios fantásticos para mostrar los campos gigantes de Europa, de Turquía, de Líbano, de Gaza, de Eritrea – donde millones de personas están en ese estado de no land’s man tan brutal – algunos por generaciones enteras. Se involucra, habla con algunos – o bien hace planos gigantes que se van acercando lentamente hasta la bajada al mundo real. Fatih Akin muestra el racismo inherente y estructural del sistema legal de Alemania, a través de una historia donde un asesinato (bombazo) cometido por unos nazis genera toda una serie de acusaciones mal dirigidas, dudas a lo “diferente” (lo turco, la mujer), malicia de la policía cuando sin investigar decreta que el atentado “debió ser una pelea entre bandas rivales turcas, o albanesas o kurdas o de algún país de esos”… y solo cuando la evidencia del origen nazi de los ataques se vuelve ineludible lleva las cosas a proceso… Y en Madame, en medio de la ligereza (atenuada por la actuación de Rossy de Palma) de una película que casi sería olvidable, hay frases muy dicientes. Por ejemplo, cuando está el problema de hacer que una de las criadas se siente en la mesa de una cena con gente muy “elegante y fina” – el joven alcalde de Londres y su esposo, coleccionistas de arte franceses, etc. – surge el tema de si la criada filipina puede ser. La Madame hace cara de asombro y dice “nobody invites a Philipino maid to this kind of dinner”. La frase dicha así, casualmente, queda flotando. Y así con muchas otras. Terminan incluyendo a la criada española porque de alguna manera España puede ser dentro de su tercermundismo (y la percepción nórdica de Spain is different, acentuada recientemente por la propia España en su neo-autoritarismo) un país con reyes “de verdad” y gente que aunque un poco rara aún podría estar en esa mesa gringo-inglesa-parisina.


Una noticia del Guardian invitaba a los europeos a mirar el ejemplo de varios países africanos (Uganda, Kenia) en la manera como lidian con sus inmigrantes. Decían que alguno de esos países lograban de hecho incorporar a muchos migrantes en toda clase de actividades – cosa que los europeos en este momento no tienen ni idea de cómo hacer.


Y de alguna manera, tras Ai Wei Wei, tras Fatih Akin y tras la ligereza de Madame, está el tema: ¿por qué pueden lidiar (a regañadientes, y finalmente no les funciona) con la migrante española pobre, pero no con la filipina? ¿Por qué Europa le paga tanto a Turquía para que se quede con los migrantes que llegan desde lugares tan lejanos como Afganistán – además de la vecina Siria – y le ofrece a los turcos poder entrar sin visa a Europa como parte de pago? ¿Por qué México procesaba tan duro las visas de colombianos y nos trata a veces con tanta desconfianza? De hecho – ¿por qué en México separan los vuelos que llegan de Suramérica de los que llegan de Norteamérica y Europa, en filas de migración distintas?

Ver la película de Ai Wei Wei es duro. Ver que hay millones de personas sin ningún tipo de protección – no son “ciudadanos” de ninguna parte y están ahí a la deriva (o mucho más a la deriva que los demás). Ver a Fatih Akin y sentir la frustración y la rabia de una mujer que entiende que Alemania es racista en su estructura, más allá de la existencia de esos nazis. Ver Madame y ver cómo construyen un humor sobre la mediocridad de la burguesía yéndose a pique (el Caravaggio que se ve a leguas falso, el mal gusto francés o franco-gringo, y finalmente el desprecio brutal de un ricachón inglés por todo lo que se salga de su esquema).


Vale la pena ver esa última película por la cara hermosísima de Rossy de Palma en las escenas finales. Ella de alguna manera salva todo y permite seguir soñando.


Agregado después: abro la página del Guardian y me encuentro con una noticia “Migrant children and families now face indefinite detention by US“. No puedo ni leerla completa. Es de lo más deprimente que hay hoy en día. Y esta otra de ayer en el Telegraph: “Up to 100 migrants, including babies, feared dead after boat sinks off the coast of Libya“. Esta última parece que era un barco que Italia no dejó amarrar a ninguno de sus puertos.

En 1906 el barco Sirio repleto de migrantes italianos que venían camino a América se hundió al frente de Cartagena (España). Hay canciones muy tristes (y muy bellas) que cuentan ese naufragio:

(Me aterra pensar que ahora hay barcos devueltos de las costas italianas; que uno de estos se hundió.)

Kleinian images

Listos para iniciar la retrospectiva… en el MUAC el domingo pasado:

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Creo que siempre había visto a Klein en medio de muchas otras cosas. Sus monocromos me han intrigado desde hace rato, pero poderlos ver en gran retrospectiva es otra cosa.

La variedad de texturas de sus monocromos, su uso del azul Klein obviamente, pero también muchos otros colores, la conexión con el judo (¡Klein fue un gran judoka!), que lo llevó incluso a dar clases de judo en París (pero con su grado del Kodokan) y escribir un manual de técnicas y katas — pero sobre todo su energía vital y su preocupación con la percepción, y el uso del monocromo – todo eso me llegó de manera muy cercana. Lo sentí ahí, al lado, casi como el artista que habría querido ser yo en otra vida.

Me sorprendió que hubiera muerto tan joven Klein – a los 34 años – y a pesar de su tan corta carrera hubiera logrado hacer cosas tan plenas y hondas.

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estos días – 2017 (mirada nostálgica)

Muchas cosas: una ida a Estonia el sábado, una defensa de tesis doctoral en la Universidad de Helsinki el lunes, en la que yo era el jurado “opositor” (con varias responsabilidades, a lo largo de varias horas). Miguel Moreno defendió su tesis (en Teoría Descriptiva de Conjuntos Generalizada – la conexión con el Main Gap). Su director fue Tapani Hyttinen. En la tesis el tema principal es una cantidad de teoremas que muestran cómo la noción de complejidad dada por el Main Gap en realidad corresponde de manera muy fiel a la reducibilidad-Borel, pero solamente si se hace teoría descriptiva de conjuntos codificando los modelos en \kappa^\kappa, con \kappa^{<\kappa}=\kappa, \kappa no enumerable !!! Miguel logró explicar de manera muy amplia la noción (y la importancia) de tener herramientas para calcular diferencias…


Helsinki fue esta vez casi pura matemática, un poco de filosofía – y el barco a Tallin y el día pasado en Estonia. Planeo escribir un poco sobre eso después.


Aeropuerto de Helsinki, salida hacia Bogotá (con dos escalas – largo vuelo). Siempre me aterra lo sencillo y agradable que es este aeropuerto, y a la vez la cantidad de cosas buenas que se consiguen.


Y una mirada ligeramente nostálgica a 2017 – anterior a este viaje:


El Colectivo MA parece despegar. No es completamente claro hacia donde nos llevará esa aventura.


Las redes sociales parecen sacar en cierta gente su peor aspecto. Insultos, actitudes de desprecio, matoneo y a la vez mucha gente con actitud de policía, moralina barata mezclada con horror. Alguien tendrá que hacer la historia de ese tema – ya hay suficientes capas (por ahora crudas y feas).


Las conversaciones se me mezclan con la lectura de Proust. Las capas y capas surgen con movimiento tectónico. La vida real y la vida leída pocas veces han interactuado tanto para mí.

right before Infinity

Right before “Infinity” (the way we called the meeting), MC and I were immersed for weeks and weeks in discussions and preparing our lectures. It is a rare occasion, being both of us invited as speakers in the same event. Also, for both of us – I would say, for all speakers of this event – it was a truly demanding task, in a way that is difficult to describe. How do you speak for a crowd of people that includes amazing mathematicians (Woodin, Steel among them), great art historians and philosophers? How do you say something at the same time as devoid as possible of local lingo, local to your little domain, and interesting? With the subject of the meeting, On the Infinite, of course, there were many possibilities.

We ended up waking up many times in the middle of the night, of many nights for weeks and weeks whispering  you know I’ve been thinking now of starting with the body and … /  … oh I was thinking of the corporeal too … / … but no, really it’s about the boundary between the undefinable and the defined … / oh, but not that way … and falling asleep again. Then breakfast with infinity, then in the middle of a discussion with one of my colleagues about abstract compactness and amalgamation in infinitary logics, surprising myself using a sentence that was also from the other conversation… then Lygia Clark and Poincaré, Leibniz and Florensky… and the need to trim it all…

The week-end before we revisited the Rodin Museum, where a Kiefer exhibition (homage to Rodin’s Cathédrales de France) was being shown. Somehow I feel the works we saw encapsule the atmosphere of our conversations for weeks on end before the meeting.

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y mucho, mucho más (pero después). Rodin es infinito. Kiefer hace un buen homenaje, pero se queda de verdad corto frente a la grandeza de Rodin. Désolé, Maître Kiefer.

La ciudad más difícil…

… de fotografiar para mí siempre ha sido París.

Tal vez por ser tan emblemática, o por ser de arquitectura tan lisa y uniforme, o por haber sido fotografiada de manera tan icónica por Cartier-Bresson, Doisneau, Atget, Kertész y tantos otros. Siempre había sentido que las fotos de París me quedaban en alguna de estas tres categorías:

  • pálidos reflejos de fotos buenas icónicas de esos grandes nombres,
  • fotos turísticas (el kitsch que siempre busco evitar pero que en París es difícil),
  • fotos que no logran romper la pátina de mobiliario urbano que en París es tan pesado, tan omnipresente.

A sabiendas de estas limitaciones previas, salí ayer con la cámara, recién llegados a la ciudad con María Clara para participar (activamente) en On the Infinite en el Henri Poincaré. Al principio me desesperó no ver nada, no poder romper la pátina superficial de mobiliario urbano, no poder transmitir realmente la emoción de estar aquí.

Sin embargo esta vez las bicicletas y Rodin me han ayudado.

Como vamos a hablar sobre el infinito María Clara y yo, y hemos estado desde hace días, semanas preparando nuestras charlas, el viaje ha sido teñido de una inmersión extraña en textos y conversaciones sobre charlas difíciles de dar para ambos. Tenemos que hablar para público mezclado entre matemáticos, artistas, filósofos – en un lugar tan icónico y emblemático como el Henri Poincaré. ¡No es para nada obvio! Creo que nuestra percepción de la ciudad en esta visita ha estado muy teñida de nuestras lecturas, búsquedas, discusiones (a veces duras) sobre infinito en arte, en matemática y filosofía.

Los ciclistas me permiten empezar a ver la ciudad de manera distinta.

Rodin (después) también. Es una serie larga – nos pareció brutal la exposición de Kiefer pero aún más ver después de Kiefer tantas obras de Rodin. Las habíamos visto varias veces, pero hacía bastante tiempo ya. Esta vez las sentí de manera muy visceral. Después colgaré fotos.

Pronto: ∞ en París (IHP)

El próximo mes de octubre tendrá lugar un simposio interdisciplinario sobre el infinito en el Institut Henri-Poincaré en París: http://www.i-n-f-i-n-i-t-y.org/. Participaremos María Clara y yo en ese evento.

Será parte de una serie de encuentros interdisciplinarios entre matemática, arte y filosofía que ya ha tenido versiones en Utrecht (2007: Untamed Logic, Aesthetics and Mathematics), Nueva York (2012: Simplicity: Ideals of Practice in Mathematics & the Arts), Bogotá (2014: Mapping Traces / Rastrear Indicios: Representation from Categoricity to Definability) y Helsinki (2015: Getting There and Falling Short: Around Complex Content).

De nuevo será todo un reto hablar sobre un tema matemático para un público que mezcla gente como Woodin y Magidor con gente como Juhani Pallasmaa o Briony Fer.

Nunca es fácil ese equilibrio.

[Tal vez lo que se va configurando a través de estos encuentros/reencuentros es la idea de un diálogo extendido en el tiempo; creo sinceramente que el evento de Utrecht hace diez años, aunque muy bueno en su organización, tuvo charlas más ingenuas, menos cortantes que los siguientes. Aunque no es algo explícito en la manera como están planteados los eventos, sí parece irse configurando algo de conversación extendida. No es nada fácil.]

El evento de Utrecht fue muy tantear terreno, con algunas cosas buenas y un par de charlas muy extrañas. El de Nueva York fue gigantesco, con una cantidad de artistas y gente de las universidades que llegó ahí; todos hacían preguntas ingenuas o sabias, era un poco caótico, gigante y maravilloso, como esa ciudad. La presencia irreverente de Gromov fue impresionante: terminó pareciendo una estrella de rock. El libro Simplicity… salió de ese encuentro y tiene ensayos muy interesantes. El de Bogotá en 2014 lo organizamos nosotros o sea que no puedo juzgar mucho pero me parece que tuvo un carácter más íntimo que el de Nueva York. Tuvo el entusiasmo increíble de los estudiantes de aquí, y sobre todo una empatía y profundización del diálogo que creo que no se había logrado hasta ahí (una mesa redonda con Xavier Caicedo, John Baldwin, Jouko Väänänen y Fernando Zalamea discutiendo libremente ante el público fue un punto alto de ese evento – pocas veces he escuchado a Xavier hablar con tanta libertad y poesía; otro fue el conversatorio Signos indéxicos y complejidad social, política y artística de Clemencia Echeverri, Margarita Kurka-Malagón y Beatriz Vallejo). El evento de Helsinki luego fue más maduro, sin los extremos de Nueva York, ya una conversación en un punto más avanzado. Este de París creo que será un gran reto para los que hablaremos… (y espero estar a la altura 🙂 ).

Habrá una exposición de Fred Sandback asociada al evento, en las instalaciones del Henri Poincaré.

Europa, 2016 (frontera sur)

Obviamente, en el norte norte de Europa parece remota aún la tragedia de las costas sur de este continente, en estos últimos años (2015 fue aciago, 2016 no se perfila mejor).

La primera frase que dijo mi colega parisino (matemático serbio que vive en París) cuando llegó hace unos días fue “qué impresión la tranquilidad en la cara de la gente de aquí; en París todo el mundo está preocupado, impaciente, nervioso – ¿cómo puede pasar que en Finlandia la gente esté tan tranquila?”. En la conversación algunos adujimos que podía ser el clima – el mayo cálido y luminosísimo que ha llegado como un bálsamo. Pero sabemos que es cuestión de distancia. Hay un mar entre Finlandia y Europa Europa, y el mar en este momento es suficiente para que esta zona al norte del Báltico se sienta tranquila, con una tranquilidad que pasma a mi colega de París (y que obviamente pasma mucho más fuertemente a quienes venimos de lugares como Colombia).

Con la llegada del verano reaparecen las noticias de la muerte en el Mediterráneo. Noticias como esta, de hace tres días: La mort en Méditerranée. 700 muertos el 27 de mayo de 2016, entre Libia y el sur de Italia. E imágenes como esta

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que (nos dicen) es de un rescatista alemán, padre de tres hijos, con un niño muerto pocas horas antes en el naufragio – casi durmiendo parece, si no supiera uno de ese contexto.

Ignoro cómo llegan de verdad estas noticias aquí. No estoy en la tuitosfera finlandesa, no veo muchas imágenes en los periódicos de la calle – la cultura local es poco dada a la estridencia o al énfasis. En muchos sentidos imágenes como estas muestran afinidades mucho más fuertes entre el sur de Europa y lugares como Colombia que con el norte norte de Europa.

Lo que es extraño es saber que es el mismo continente, la misma moneda, el mismo sistema bancario, las mismas instituciones a nivel alto, las del país de esa frontera y las de aquí. Pero en 2016 la idea de Unión Europea parece casi tan remota como la de Utopía de Tomás Moro. Aunque existe formalmente, aunque la zona Schengen está (y pude por primera vez hace unas semanas disfrutar la entrada sin visa como colombiano), aunque aún existen edificios con banderas azules con estrellas doradas que dicen Euroopan unioni/Europeiska unionen/European Union en algunos edificios, y aunque aún hay tantos programas formales a ese nivel, de alguna manera también se siente fuerte en 2016 lo remoto de la idea.

Como siempre, el diablo está en los detalles. Pequeñas desconfianzas (al indagar por cuentas bancarias por internet, vemos que da exactamente lo mismo estar en Francia o Suecia o Colombia: no existe la Unión Europea de manera real para muchos trámites), indicios miniatura de lo que al sur se percibe de manera más brutal y amplificada.

Alguien podría decir que muertos en el Mediterráneo hay (registrados) desde… las guerras en el Egeo, las Termópilas, el rapto de las sabinas, las guerras entre persas y griegos, las guerras entre hebreos y filisteos, entre atenienses y espartanos, entre romanos y casi todo el mundo, entre genoveses y venecianos, entre franceses, italianos, ingleses y árabes, entre turcos y todo el lado occidental, entre alemanes y aliados.

Escribía a mi padre comentando todo eso, y le envié una versión de la canción famosísima Mediterráneo de Serrat – una versión que hizo recientemente en la isla de Lesbos, frente al mar, acompañado en un atardecer precioso por los rescatistas que ayudan a recuperar cuerpos de migrantes y en los casos buenos logran salvarlos – jóvenes europeos probablemente con sensibilidad más solidaria que la mayoría. Serrat viejo, cantando con voz ronca (y ce latinoamericana, intencionalmente) su canción de juventud. Mi padre señalaba el contraste entre el Serrat de su época de juventud, el cantante del antifranquismo y el sueño de España nueva, anterior a su inmersión en Europa Europa… y el Serrat actual cantando frente al mar donde aparecen cuerpos de migrantes ahogados, con la voz quebrada por la edad y el mirar lúcido y desencantado. Aún así, señalaba mi padre (para quien el Mediterráneo es central – probablemente nunca lo he visto tan emocionado en toda su vida como aquella vez que vio ese mar por primera vez, manejando desde Andorra hasta Barcelona en 1978 con nosotros – entre los árboles de repente apareció ese mar y él detuvo el carro bruscamente, paró al borde de la carretera y nos bajó a todos y dijo “El Mediterráneo” – el recuerdo de ese momento y el azul al fondo se me quedó grabado indeleblemente en la mente desde entonces), la presencia de esos jóvenes rescatistas de alguna manera es la única esperanza, la única luz en esa historia tan sombría de la Europa actual.

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en 2000, frente a la costa turca, atravesando de Rodas a Atenas

María Clara hablará este viernes de su tema actual de investigación, que mejor no me pongo a definir aquí yo (no podría hacerlo). Tiene que ver con teoría del paisaje (y con su propia obra), con el problema de las fronteras desde la construcción mental del paisaje. Será en un congreso en honor a Juliette Kennedy aquí en Helsinki (Crossing Worlds: Mathematical logic, philosophy, art). Es la primera vez que aparecemos al tiempo como conferencistas en un congreso los dos. Es un reto difícil hablar para matemáticos, artistas y filósofos… y decir algo significativo para todos.

Hablando con ella sobre su charla (y preparando la mía), me sorprende a veces el paralelo impresionante de preguntas. Ya veremos cómo nos va este viernes.

Capilla de Kamppi / silencio

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Hoy de mañana fui a la capilla de Kamppi. Nunca había ido, extrañamente. Kamppi es el centro centro de Helsinki. El arquitecto Juhani Pallasmaa lideró hace unos diez o quince años un proyecto grande de reforma de esa zona: la estación de buses quedó subterránea y por donde uno pasa hay mezcla de espacios comerciales, plazas públicas, vivienda (apartamentos que se ven muy bien). Es un lugar que conecta la zona de la Estación Central de trenes con la estación de buses y barrios del centro (y atrás, el puerto occidental).

Había visto muchas veces al pasar (a pie, en tranvía, en bicicleta) el módulo (como un barco o un huevo gigante) de la capilla pero no sabía qué era y nunca había entrado. Esta semana leí que es una capilla (sin denominación – para cualquier religión o no-religión) y que el punto principal es el silencio.

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Esa combinación (silencio, arquitectura de madera, espacio de recogimiento) resulta irresistiblemente atractiva para mí y decidí pasar apenas pudiera. Hoy iba camino al museo Amos Andersen y decidí parar ahí. Fue una experiencia hermosa y fuerte.

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Fuerte porque el silencio en nuestra sociedad repleta de ruido es una propuesta radical. Los arquitectos (estudio K2S, Mikko Summanen, Niko Sirola, Kimmo Sintula) incluyeron el silencio como parte fundamental del espacio. De alguna manera logran aislar la capilla, ubicada en una de las zonas de mayor tráfico y tránsito (de todos los modos que hay) en la ciudad, un punto por el que pasan miles y miles diariamente.

Los materiales son maderas locales (abeto, aliso, fresno). No sé con qué aislaron la capilla del ruido – leí en unas notas que usaron una placa de escayola – no tengo ni idea de qué puede ser eso.

Pensé mucho en nuestro apartamento de Bogotá, tan desprotegido del ruido (como casi todo en todas partes). Pensé en el estado de meditación del sauna en Finlandia (los materiales de construcción son casi los mismos aunque obviamente las dimensiones no y tampoco la forma curva).

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Pensé en la irreverencia fuerte que en todo caso hay en hacer un espacio altamente no comercial, sin nada para la venta, en plena zona de tránsito. Lo único que ofrece el espacio es la posibilidad de meditación, de silencio, de búsqueda interior.

Hay una cruz casi invisible (Finlandia, al igual que los demás países nórdicos, es país luterano – aunque no es un lugar religioso y mucho menos fundamentalista, sí está ahí la presencia de esa forma de cristianismo). La cruz es delgada, de plata. La puede encontrar si busca bien en una de las fotos de arriba. Pero no más. Hay un lugar para poner velas (algo común a muchas religiones).

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La única iluminación proviene de esa ranura en el techo. Es ampliamente suficiente (y seguramente necesaria para la insonorización). La vista global, con las bancas sencillas de madera, el altar, la madera y esa luz, da una idea del recogimiento (agregue el silencio para imaginar este espacio que podría estar al borde de un lago de Carelia si no estuviera en pleno centro de la capital).

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El silencio es un bien impresionante, como el agua pura, como el aire puro. La música funciona como su contraparte, pero la música que sabe escuchar el silencio es la que ha ido quedando. La que sabe que no es más que una fluctuación de este. En nuestro mundo repleto de ruidos de horror (en todas partes – un poco peor en países como Colombia pero esencialmente igual de horrible en todas partes), el silencio es como un lujo increíble. No debería ser así – podría suceder como pasó con el aire viciado de humo de cigarrillo que la gente tomaba como algo normal hace veinte o treinta años, y que de alguna manera aprendimos como sociedad a reubicar para poder respirar. Si pasó con el cigarrillo, ¿por qué no puede pasar con el ruido?

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Los cojines de la iglesia son esas piedras – en realidad cojines cómodos para sentarse si uno prefiere su suavidad a las bancas de madera – o simplemente para llevarlos a las bancas de madera. Parte del diseño es esa forma de piedras amontonadas, que evocan el kivas de los saunas.

Project Topoi, inauguración ayer.

Fue un evento bellísimo. Yo estaba (estoy) desde antier con una gripa muy fuerte, y eso me hizo vivir todo a un ritmo un poco más estático que el usual. Aún así, me impresionó la calidad de las preguntas de algunas personas que se tomaron el trabajo de ver los videos (dos o tres veces), de preguntar por el cómo, el por qué de los diálogos, de la conversación entre dos matemáticos y dos artistas. Miraron muchas fotos impresas del proyecto, y empezaron a hilar varios de los topoi ahí presentes.

Mucho más sólido que lo de hace dos años (cuando iniciamos tímidamente la primera presentación), esta vez el evento generó respuestas mucho más interesantes también. Mucha gente de la región (esta parte de los Catskills tiene mucha gente de Nueva York, de Brooklyn, artistas, filósofos, gente que trabaja en video, etc., que a partir de cierto momento empieza a vivir parte del tiempo aquí… también está llegando gente joven de Brooklyn, en parte por los precios impagables de estudios allá) vino ayer por la tarde. Creo que la posibilidad (difícil) de conversación entre dos matemáticos y dos artistas llama la atención.

 

Otro punto interesante que de alguna manera ya nos había señalado Fernando Zalamea lo expresó un arquitecto ayer con palabras muy bellas: el video conjunto sirve de síntesis del proyecto, trae un cierre y a la vez abre muchas posibilidades nuevas. Ver las fotos (y seguir la conversación sobre los topoi ahí) es aparentemente más difícil. El video a la vez facilita la lectura y trae muchas preguntas nuevas.

En el fondo, aunque hasta ahora queríamos mantener lo verbal al mínimo (para dejar crecer la obra sin asfixiarla – es importante no sobreexplicar las cosas en ciertas circunstancias), hay un trasfondo fenomenológico fuerte en todo esto – cercano a Todes y a Merleau-Ponty, tal vez un poco también a cierto Husserl posterior a Ideas. Pero mejor (por ahora) no sobre-explicar esas cosas. El proyecto aún tiene bastante por crecer…

finde denso – Kertész en la BLAA

Como la semana pasada estuvimos trabajando duro en varias cosas (charlas para CUNY y UCLA en mi caso, pero también finalización de la página web de nuestro proyecto Topoi con María Clara y Roman y Wanda, fuera de cosas de aquí), este fin de semana parecíamos seres sin energía. El viernes preparé un arròs negre para unos amigos – acompañado por alioli. Quedó todo oliendo mucho a ajo, azafrán, aceituna, calamar y pimientos. Tanto que amanecí completamente deshidratado el sábado, sin energía para caminar.

Por primera vez en mucho tiempo no salí en todo el día. No salimos ni siquiera a caminar. Últimamente si no vamos a La Vieja hacemos la vuelta corta de Las Delicias, o en su defecto caminamos por el barrio hasta la 72 o 74 o hacia el sur hasta la 53, en caminatas cortas pero a veces con intervalos. Ayer, nada. Fue día de leer cosas, terminar de arreglar detalles del Proyecto Topoi, enviar abstracts y armar charlas en esas universidades, ver un par de capítulos de House of Cards (adictiva para mí – María Clara no aguantó ni 15 minutos del episodio 1 de la temporada 1 – dice que con ver eso ya sabe uno qué va a pasar en todo el resto de la serie… y creo que tiene razón).

También tomé una buena serie de fotos nocturnas estilo Rear Window. Chapinero es lugar ideal para ese tipo de fotos.

Hoy sí teníamos ánimo y fuimos a desayunar a Kayser – los huevos estrellados que preparan ahí son buenos. ¡Y saben hacer croissants de verdad!

El día (y en realidad el finde) arrancó con Kertész. En la Luis Ángel Arango hay exposición de su obra, y realmente es estimulante ver buena fotografía, de verdad buena. Si tiene tiempo y está en Bogotá, dese ese placer de ver esa exposición.

Me sorprendió mucho lo juguetón que es. Lo había visto en exposiciones más pequeñas, junto con muchos otros fotógrafos, pero no había visto una exposición grande de su obra. La etapa temprana, en Hungría, en los barrios periféricos de Budapest, en pueblos y en el campo, con su hermano haciendo piruetas para las fotos, con su esposa en los cafés, con la gente – los violinistas callejeros por ejemplo, es algo que me queda a mí en la cabeza – una energía de vivir, una despreocupación. Se supone que le tocó ir a la guerra en 1914, a sus veinte años, pero a diferencia de muchos de sus contemporáneos, Kertész no parece registrar lo más trágico o dramático de esos eventos – lo que se desprende de su fotografía de esa época es una mirada robusta, feliz y a la vez irónica del ser humano. Me lo imagino haciendo caminatas con energía, bañándose con su hermano o sus amigos en los ríos en verano, nadando y corriendo. Me lo imagino también observando el batallón, su miseria, su locura. Pero sin dejarse apabullar del todo – a pesar de haber sido herido en el frente.

El resto de su vida fue lo que le tocaba a sus contemporáneos – hijo de familia judía de clase media, le tocó emigrar primero a Francia buscando algo de fortuna y luego a Nueva York. Sus fotos nunca parecen perder la vitalidad inicial, aunque obviamente su estilo cambiaría fuertemente. No conocía sus trabajos más tardíos, sus fotos a color, su obra hecha en Estados Unidos (fuera de las emblemáticas series en Washington Park o en el Bowery de Nueva York).

Lo que más me impresionó hoy, fuera de lo experimental y vital que se siente Kertész, es su ojo para componer las fotos. Tenía un ojo impresionante para cortar las fotos, para componer sus temas, para incluir algún detalle, una huella, una flecha del pavimento, algo, que hace que esas fotos literalmente vibren. Por ejemplo, esta abajo del cuarteto de cuerdas.

Fotografiar músicos es dificilísimo – supongo que fotografiar deportistas y transmitir lo que pasa, el esfuerzo, la tensión, el estiramiento, debe ser similarmente difícil (no lo he hecho – pero Kertész en un momento dado fotografía nadadores en las piscinas de Budapest y realmente se ve que le interesaba trasmitir la respiración, la apnea, la tensión de las piernas). Fotografiar músicos debe hacer que suene un poco de lo que estaba oyendo el fotógrafo. A mí esta foto de un cuarteto de cuerdas me llega con sonido. No sé exactamente qué sonido, pero ahí está. El primer violín interrumpiendo la línea del violonchelo, la viola haciendo un ritmo más folclórico al tiempo, algo así. No una melodía concreta, sino algo de lo que pasa cuando uno oye un cuarteto.

Jamás se me habría ocurrido cortar la foto así. Al dejar las caras, como lo haría cualquiera, esta habría sido otra entre miles de fotos de cuartetos que uno ve. Esta no. Solo están los cuatro instrumentos (incompletos), el atril con la partitura ahí en el centro, las manos, trozos de arcos y las piernas. El atuendo de los músicos. Creo que lo que hace que suene de manera tan intensa esta foto tiene que ver con el corte. Así pasa con muchas fotos de Kertész. Me conmovió muchísimo ver esa exposición hoy.

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Cuarteto de cuerdas – foto de André Kertész, 1930

 

María Clara quería que también fuéramos a ver la exposición de Nicolás París, pero esa estaba cerrada hoy. La obra de París me ha parecido interesante – vi algo de él en el MUAC hace unos años, y me llamó la atención. Alejandro Martín me lo ha recomendado varias veces.

Vimos de Roman Polanski la película Carnage. Buenas buenas actuaciones, de Jody Foster, de Kate Winslet. Casi teatro puro. Una delicia ver algo así un día de aguacero fuerte. Sobre todo después de lo genéricas que están las series últimamente.

Kentridge – apuntes, encuentros.

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  • Kentridge y los encuentros. Por alguna razón exposiciones como la de Kentridge en la Luis Ángel Arango la semana pasada requieren multiplicidad para ser vistas bien. Hay tanto material, tanto cambio, tanta información cruzada que uno puede realmente ir mucho más hondo, mucho más lejos al encontrarse con gente y ver detalles que uno solo puede fácilmente pasar por alto.OLYMPUS DIGITAL CAMERA
  • Agua azul que lo inunda todo. Zaniar dice que es depresión por pérdida. También podría ser locura inundándolo todo. Brutal. Hay que ver la película – las fotos no logran capturar la sensación del azul dibujado que va llenándolo todo.OLYMPUS DIGITAL CAMERA OLYMPUS DIGITAL CAMERA
  • Sombras chinescas, la cafetera que se vuelve un personaje muy femenino, las tijeras otro personaje. Animado todo.
  • Pájaros y gatos. El vuelo. El dibujo borrado, fotografiado, reborrado, recubierto. Recubrimientos sobre recubrimientos, como en una construcción topológico-algebraica iterada – levantamientos, productos cuña, suspensiones.
  • De manera directa, geometrías deformadas y sus representaciones posibles, una de las cuales es de nuevo euclídea – a través del faneroscopio. El círculo rojo descuadernado, que se recompone en un círculo perfecto desde más lejos. La infaltable “selfie” en el espejo deformante. Los lentes que permiten ver en tres dimensiones al acercar los ojos.
  • Negro y azul y a veces rojo. Como un tablero matemático con marcadores limitados.
  • Kentridge compara a Johannesburgo con París en uno de sus títulos. La Johannesburgo que pinta se ve terrible, industrial, horrible… y adquiere una belleza extraña en sus animaciones.
  • Otro punto incapturable mediante fotos: la sensación perenne con Kentridge de estar hablando de Suráfrica. El tema del apartheid es abordado de maneras fuertes y dolorosas en sus animaciones, pero las fotos lo capturan muy poco – hay que ir a verlas.
  • Aparecieron de repente amigos (Mónica y Felipe, con sus dos hijos) en plena sala de Méliès. Con ellos siempre terminamos hablando de espacios, de materiales, de educación, de lugares, de espacios, de materiales, de educación… Ver a Kentridge con ellos es hacer énfasis en lo lúdico de Méliès, en las posibilidades inmensas de esas animaciones. Como tienen dos hijos y van con ellos a la exposición el momento es particularmente especial, tal vez por la fuerza de evocación de esas animaciones.
  • (Re-)aparece la escalera del sueño, esta vez en una de las animaciones, con Kentridge ahí subiendo. Lo leo como un guiño a la obra de Alejandro.OLYMPUS DIGITAL CAMERA
  • Aparece Antanas al final de nuestra visita. Lo saludamos un poco tímidamente. Se muestra amabilísimo, pregunta por familiares, y luego nos cuenta por qué le gusta tanto la obra de Kentridge, por qué lo inspira tanto. Vamos dejando la timidez, y se revela su agudísima malicia, la mente rapidísima del filósofo/artista que ha inspirado a tanta gente en tantos lugares, el personaje que hace conexiones y sorprende. Es el cierre de nuestra visita a Kentridge un domingo muy bogotano.OLYMPUS DIGITAL CAMERA OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Sunday in the city.

Arriving, I couldn’t refrain from taking a picture inside and outside the waiting room at the Newark Airport train connection to the city. No one reacted to the camera this time. The train to the city arrived 75 minutes late. The announcement kept saying the train was delayed “8 minutes”. After 8 minutes the announcement repeated and said “another 8 minutes”. And so on. (Welcome to public transportation in North America, where they announce what they want when they want, cancel the train if they want, and nobody ever seems to bat an eyelid. We were too tired and hungry to even move.)

But then, the city:

The next day, Sunday, we met Daniela and Alejo to be inspired by Gauguin’s Metamorphoses, photographic practices in the studio [a brutal series with many photographers of the 19th, 20th and 21st centuries], Wright’s sketches and floorplans, Jasper John’s latest series. What struck me most was (perhaps) the current emphasis on documentation in those exhibitions. The reading is not limited to finished works – it included lots of “unfinished” plates, prints on paper that would most likely have been discarded a few years ago for a main exhibition at a main museum – and now constitute perhaps the most important, the most exciting aspect of the exhibits.

Then, somewhere else, Kentridge’s The Refusal of Time, and perhaps the most wonderful set of photographs of Paris I remember having seen in a very very long time: Marville. Marville, by showing us how Paris lost an enormous lot to “modernization” by Hausdorff, by showing how Paris could have evolved into so many marvels and instead became… what it is (with its own greatness but also its pettiness and too corporate style), is incredibly contemporary. Painful to see, but how important nowadays, in our time of city blight, of city disaster, of destruction of trees. He saw, in the “Paris éventrée” of his photographs, our 21st century – more than 150 years ago.

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Starling’s “Black Drop” – common roots of films and astronomic imaging.

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Until Wednesday 5 February, Simon Starling’s movie Black Drop will be available to watch for free on vdrome (the link will probably continue to work but will lead to different movies after that date).

Starling filmed in 2012, in 35 mm film, the transit of Venus – as he says, “probably the last time this phenomenon will ever be recorded in film”. Next transit of Venus will happen in more than a century from now.

The movie is startling – it explores the common roots of cinematography and astronomic imaging – especially through the device invented by French astronomer Pierre Janssen around the time of the 1874 transit of Venus – the “astronomic revolver” – way before the Lyon experiments.

Apparently, no remnants of Janssen’s plates of the transit of Venus remain. But here is a plate with Janssen himself, as photographed (filmed?) by one of the members of his team.

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El Ocaso: cavilando, Roda.

Todos concentrados (los pájaros inaudibles en las fotos, Margarita, Carmen María y María Clara discutiendo sobre la exposición de Roda que estará a cargo de Margarita próximamente, los perros Tuno y Tommy, el personaje del cuadro de Don Kurka…). Mediodía de domingo en El Ocaso, Cundinamarca.

Museos de Buenos Aires (2): exactitud y coherencia.

Soient X un espace topologique et \mathcal{F} un préfaisceau d’ensembles de base X (Chapitre I, n° 1.9). On dit que \mathcal{F} est un faisceau d’ensembles lorsque les conditions suivantes sont vérifiées :

(F 1) : soient (U_i)_{i\in I} une famille d’ensembles ouverts dans X, U la réunion des U_i, et s',s'' deux éléments de \mathcal{F}(U); si les restrictions de s' et s'' à chaque U_i sont égales, on a s'=s''.

(F 2) : soit (U_i)_{i\in I} une famille d’ensembles ouverts dans X, de réunion U, et supposons donnés des s_i\in \mathcal{F}(U_i) de telle sorte que, quels que soient i,j\in I, les restrictions de s_i et s_j à U_i\cap U_j soient égales; alors il existe un s\in \mathcal{F}(U) dont la restrictions à U_i est s_i pour tout i\in I.

… D’autre part, si l’on applique (F 2) au cas où  I est l’ensemble vide, on constate que \mathcal{F}(\emptyset) est un ensemble à un élément …

Roger Godement, Topologie algébrique et théorie des faisceaux, Paris 1958

Fin de semana: sueños bifurcantes.

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Sábado por la mañana, y reunión de trabajo con Gabriel, a las ocho, en la Calle 73. Como siempre, se entrelaza la lucidez con la ensoñación, la claridad meridiana con los mil detalles complicados. Esta vez trabajamos en arreglar dos artículos, uno de haces métricos, otro de poliedros y clases de Fraïssé. Cada uno de esos con un autor distinto – pero era necesaria la revisión. Me quedó claro que debo agregar una página en la que explique de verdad cabalmente y sin dar el salto el resultado fundamental sobre el cual basamos el nuestro.

Varios otros encuentros (cena con Clemente y mi padre, almuerzo hoy después de recogida en el aeropuerto, con mi colega de México). Por la noche, para cerrar el círculo, llegó Alejo con su sueño, con su escalera increíble, esta vez en videos. Quería que los proyectáramos en el techo para ver qué tal salían así. Finalmente resultó mejor que todo la proyección en el ángulo entre la pared y el techo. El sueño de Jacob, ahora en la sala del apartamento.

Por alguna razón termino pensando (¿soñando?) que ambos encuentros, el del sábado por la mañana con Gabriel a hacer matemática, y el del domingo por la noche con Alejo a seguir la pista de ese sueño en sus videos, en las proyecciones en el techo, están bifurcados – y generan cierto tipo de corto circuito que me intriga.

Finalmente, María Clara hizo este video, inspirada en la foto que estaba intentando tomar yo, inspirada esa foto en la proyección del video de Alejo, inspirado todo en los mismos sueños… :

Moving Topoi: first cut.

As I described a few weeks ago here, I was invited to give a PechaKucha presentation, for the 11th version of the event in Bogotá. I finally settled on describing our ongoing joint project Moving Topoi with Roman Kossak, Wanda Kossak and María Clara Cortés.

The project starts as an attempt at creating a dialogue between two Mathematicians and two Artists. Originally intending to create some form of communication between two disciplines that have a hard time explaining away what they are – and after many partially failed attempts of dialogue (essays, seminars, presentations), we decided three months ago to do a completely new piece of something (maybe art, maybe a weird version of mathematics, maybe nothing : | ) between the four of us.

For reasons that are half-unfathomable, we ended up naming our joint project “topoi” (here is John Baez’s “in a nutshell” description of mathematical topoi – wikipedia has a reasonable take on that too) or “moving topoi”. Topoi (“places”, in Greek) in Mathematics are generalizations of the notion of space, abstractions of the notion of “being there”, useful ways of comparing and contrasting many structures (or situations, or actions) lying in apparently different, incomparable worlds.

The intent is to build directly new topoi, some mathematical, some artistic – but in many ways to open up common space, really common topoi made up slowly by the four of us, unfolding in time.

For now, the project is essentially photographic. Each of us makes a little set of 4 photographs and posts them to the rest of us – and elicits (or doesn’t) responses, all in the same format. NO verbal explanation of the photographs is given: just a keyword for the topos that is being opened, activated, created or answered to.

In its restrictiveness (no words, or almost no words – just sets of four images) there is something weird: after a while, topoi did start appearing, some of them consolidating sharply into lines – timelines of a topos, and the project started having its own life.

At the moment, after three months, we have about 440 photographs, about 40 or 50 new topoi – some of them quite developed, some of them just having appeared once. The project so far is best viewed as a timeline of sorts… there are however various different ways in which the project may be shown as new topoi appear, as some of them start evolving. At some point, showing some of the photographs in printed format, with some way of curating the show that enhances the topos aspect – or some other way of presenting this.

Or even breaking momentarily from our closed (4-ways) format… activating external topoi by inviting other people to participate in specific situations.

The inspiration has come from various sources and conversations. For the format, the Tales of Tono, that photographic book made some thirty years ago by Daido Moriyama, was essential. For some of the ideas, various conversations and reading seminars hinging on phenomenology has been instrumental. Samuel Todes…

Crucial in the whole conception (both intellectually but also formally) is the set of “dividing lines”, the (2\times 2)^n dichotomies (2 Mathematicians, 2 Artists – 2 cities (Bogotá, New York), 2 places in the country (Chía, the Catskills) – 2 specific urban areas (Midtown Manhattan, Chapinero), 2 specific bucolic areas (Fonquetá, Fleischmann’s), 2 men – 2 women, 2 Europeans – 2 Latin Americans, etc. etc.)

The PechaKucha format (that I described here) was a “first cut”, an early test for topoi. I discussed with Roman, Wanda and MC various aspects of the presentation, and ended up giving a very distilled, very reduced glimpse of it.

The presention will be made public in PechaKucha’s website at some point.

Here are the images, meanwhile! (You could watch them as a presentation, leaving exactly 20″ per image, to get a feeling of the temporal aspect of the PechaKucha presentation… or wait until the official organization posts the actual presentation.) On slide 7, there is a handwritten list of the (so far) topoi, itself opening a topos – the picture of the handwritten note is part of our project.