weeklogue [fragm. incompl. ז]

[18 de mayo de 2013]

Mind filled with fragments – this time of the semester, with courses slowly (too slowly) coming to a close, with summer activities (math visits, hiking in munros, going to museums and galleries) and of course a good deal of math being built, also very fragmentarily…

Read (really, re-read in some cracks of time made available by presleep awareness) 120, rue de la GareTardi’s BD based on a roman noir by Léo Malet – and was deeply reminded of the griseur of Lyon, of the utter provinciality of that beautiful city, and the light of Paris after Lyon. The grit of France’s life (both in the zone nono, non occupée, and in the occupied zone) during the war years seems to be rendered amazingly by Tardi in his black and white vignettes, with

Nouveautés

Une petite boîte venue de France nous a emmené quelques livres qui doivent être vraiment intéressants:

  • Le rivage des Syrtes – un roman de Julien Gracq, écrit en 1951. Plusieurs gens (entre autres, Taleb) mentionnent ce roman parmi les meilleurs ouvrages littéraires jamais écrits. Si l’hyperbole est trop poussée, je ne le saurai qu’après l’avoir lu. Je n’en ai pas le temps pour le moment, mais après des recommandations pareilles… faudra bien le lire !
  • Sous le soleil – vanité des vanités de Jacques Roubaud. Celui-ci m’intrigue pour bien d’autres raisons. L’auteur (membre d’Oulipo, poète, prosateur, traducteur, philosophe, mathématicien, directeur d’études à l’École des hautes études en sciences sociales) semble vivre un de ces mélanges qui sont tellement à l’ordre du jour pour “nous” (nous ! les disciples de Saïs) en ce moment. Cet ouvrage porte sur Qohélet, ce livre écrit voici au moins 2500 ans quelque part au Moyen Orient, qui d’après Steiner serait le “Samuel Beckett de la Bible hébraïque”. Qohélet (ou Ecclésiaste, mais je préfère Qohélet par fidélité au nom original en hébreu) est un de ces livres infinis, qui portent sur le monde depuis son ouverture et seront sûrement là quand le point d’orgue final sonnera. Bref, Roubaud (dont d’autres livres ont pour titre Traduire, journal, ou encore Grande kyrielle du sentiment des choses, ou Mono no aware: le sentiment des choses (143 poèmes empruntés au japonais), ou (encore?) Mathématique (partie d’un Projet dont les autres titres sont Le Grand Incendie de Londres, récit avec incises et bifurcationsLa bouclePoésieImpératif catégoriqueLa dissolutionLa Bibliothèque de Warburg. Version mixte)… De quoi rêver, en tout cas !  Ne l’ayant non plus jamais lu, je crois être prêt à des surprises. Déjà les images d’art dans Sous le soleil m’intriguent: Nature morte avec tulipes, Maria van Osterwyck (XVIIe siècle), Trompe-l’oeil , Cornelius Gijstrechts (XVIIe siècle), Christian Boltanski (XXe siècle).
  • Le reste, des BDs de Tardi (de la série basée sur les romans noirs de Léo Malet). J’ai lu et relu 120, rue de la Gare – une des BDs les mieux réussies. Le stalag près de Hambourg, puis Lyon en décembre (une ville que je sens déjà proche à cause de mes deux visites, surtout la première qui a duré près d’un mois), puis Paris, le tout pendant la II Guerre Mondiale. Ici, les deux BDs nouvelles (pour moi, en tout cas) sont Brouillard au Pont de Tolbiac et M’as-tu vu en cadavre? – les deux semblent aussi merveilleuses que 120, rue de la Gare

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Al viento

La canción famosísima (e infinita) de Dylan… en una interpretación bellísima de Peter, Paul and Mary cuando los famosos eran ellos y Bob Dylan aún era visto más como un autor que como un cantante. La voz de Mary Travers en frases de entrada de la canción es impresionante. Igual la armonía del trío vocal. Gloriosos 1960s.

Semana de ausencias y presencias, de cavar y buscar, de sentir vacío y sentir felicidad, en montaña rusa emocional. Semana de búsqueda de ir más allá de lo puramente emocional (a veces es muy difícil) y captar. Semana de puertas cerradas, de narices frías presentidas pero no sentidas, de montaña llena de gente y vacía, de interrogantes y salves. Y de encuentros impresionantes con amigos de los tres, que estuvieron ahí, abrazando desde Bogotá, Chía, Nueva York, Knoxville, Pittsburgh, Ontario, Francia, el Báltico.

Y la lectura de una bande dessinée de Marc-Antoine Mathieu: Dieu en personne, un relato curiosísimo y muy emparentado con Lem, con el Lem de Golem XIV. Dios en persona se aparece aquí abajo en esta época, lo censan, no les cuadra y comienzan a estudiarlo, a tratar de clasificarlo. Lo meten en un especie de reality francés, de horror puro. Lo meten en un lawsuit norteamericano de proporciones universales, lo convierten en un ser mediático – una cárcel de lujos. El Dios de Mathieu nunca pelea – tiene una ironía suave con todo lo que le pasa, como alguien que vería los juegos locos, loquísimos (hasta divertidos si no fueran de esa tristeza tan brutal de la estupidez humana). No los juzga nunca: es un especie de Dios-ser puro que simplemente se contenta con ser, con haber creado todo, incluso esa locura de mundo.

DIEU_en_personne

Mathieu tiene otras BDs muy peculiares – de un lente casi belga en su sutileza y su gusto por los espacios mentales ideales – los belgas son herederos de Magritte al hacer cómics (Schuiten-Peters), pero a la vez muy parisino en su verbosidad y dialéctica. Una (3″) sobre un rayo de luz que recorre durante 3 segundos … la cantidad de kilómetros que debe recorrer un rayo de luz en ese tiempo larguísimo – y a través de reflejos puros va contando la historia de un crimen de corrupción, de mafia, de asesinato, de traición. El rayo de luz cuenta directamente todo eso al reflejarse en relojes, ojos, espejos, vidrios, fuselajes, telescopios, planetas, lágrimas, teléfonos celulares.

Caminatas de la ausencia, pero importantísimas. Pala, tierra, azadón – a través de la greda de Chía. Cal viva. Una rosa – la mejor de todo ese jardín, para el viaje a otro plano de realidad. Sudor, cabeza repleta de tierra y greda, mejor tal vez el ejercicio físico extraño para la enajenación. Lo peor es quedarse en la casa.

Hoy fuimos con María Clara y con Teo (el sobrino, pequeño de dos años) a La Calera, por la lluvia. Nos metimos (al azar) por las carreteras veredales de ese municipio de verdes y montañas, oyendo rajaleñas, torbellinos, joropos, rumbas y guabinas boyacenses – bien cantadas y con letras adaptadas a edades distintas de las usuales (un ejercicio impresionante de adaptación de repertorio de regiones de Colombia, con letras que pueden sacar una sonrisa, dar refranes que puede repetir alguien que está empezando a hablar pero a la vez no insultar la inteligencia adulta y sonar bien para la manejada bajo la lluvia). El bajo continuo, ostinato, chaconudo, walking blues de la lluvia y el gris sobre el verde de esas montañas definitivamente permite una desconexión y abstracción de uno mismo, necesaria así sea por un rato al día. Hipnosis del gris, en momento dowlándico.

Sorpresa con Nozick: hace preguntas sobre lógica temporal que me parece que no se pueden reducir a los meros modelos de Kripke – requieren posiblemente haces, pero creo incluso que no se pueden reducir al caso topológico – habrá que generalizarlos. En las hendiduras curiosas Nozick pregunta de manera muy seria sobre la propiedad de eventos en física que si bien ocurrieron de tal manera (sin superposición) en tiempo t_0, en algún tiempo posterior t_1 pueden de nuevo no haber ocurrido – o por lo menos no de la manera medida en tiempo anterior t_0. La semántica usual de haces en ese sentido es demasiado clásica por ser acumulativa en subabiertos. Claramente esos experimentos que menciona Nozick no pueden reducirse a nuestros buenos y bellos haces, y requieren una matemática acaso más “torcida sobre sí misma”.

Pero aún estamos en etapa muy primitiva: entendí el lunes pasado por qué son necesarias categorías abelianas para hacer cohomología (o teoría de modelos) de G-estructuras (estructuras sobre las cuales actúa un grupo fijo G). Algo que no está directamente en ninguna parte, pero que está seguramente implícito en trabajos de hace más de cuarenta años.

Rutu Modan: The Property

ThePropertyRutu Modan again. With her graphic novel The Property. I found it in Strand, just amid thousands of other graphic novels, waiting.

Modan has written Exit Wounds (about the aftermath of a suicide attack in Tel Aviv, and the interwoven stories – reminiscent of Amores Perros perhaps, but in Israeli-Palestinian key) and Jamilti – a set of short stories of life in Israel. Together, Exit Wounds and Jamilti had already convinced me that she is one of the best graphic novel writers/drafts(wo)men alive – the stories are interwoven with the graphics in such exquisite and precise ways, the stories themselves saying so much about life (in Israel, yes, but really life itself). I was completely sure when I picked The Property from a table in the Strand that this would be a great read.

It was, indeed. In a way even better than the two previous books. The story unfolds in Poland, in Warsaw, between Regina Segal, an elderly Israeli woman and her granddaughter Mica. Both fly from Tel Aviv, the initial and original “mission in Warsaw” being to recover property – an apartment the family used to own in Warsaw before the war.

So the story starts, but very soon a much more complex web of connections with former Warsaw, the former story of Regina (with Roman Górski, a Polish boy back then) and various other situations arise. You need to read the story to unfold it.

Along the way, places of Warsaw (I city I do not know physically, but has already crossed my paths in conversation many times) appear, as in a dream: Grzybowska Street, the day of Zaduszki (so similar to Día de los Muertos in Mexico, so strange to imagine in Poland!), Warsaw’s Fotoplastikon, where you can apparently now see lost images of Saski Park and many other photographs of the city that disappeared, and where apparently before the war you could see images of… Sweden.

This other page has various nice images of the story. I particularly liked the images of 1939 on the Vistula River, with young Roman and Regina. Or those happening in Powązki, the cemetery, on the night of Zaduszki (the cover of the book above is that).

Thank you, Rutu Modan, for having written (and drafted) such a nice book!