Un recorregut en imatges per l’exposició del CCCB “La Trieste de Magris”.

De nuevo el CCCB me sorprende. En septiembre de 2010 terminé yendo a ver la exposición Laberints/Laberintos con Rami – y la manera de armar el recorrido nos sorprendió mucho a ambos. Yo iba medio escéptico, Rami seguramente aún más, y terminamos muy contentos de haber visto la exposición.

Esta vez María Clara me habló tanto de esa exposición (que vio al principio de la semana), de la multiplicidad de idiomas, de culturas, de religiones, de mundos que tenía Trieste, y de la presencia de Magris, Svevo, Joyce, la ciudad y su multietnicidad temprana, como un laboratorio de lo mejor posible en este mundo, que no pude no ir. No tenía tanto tiempo, pero terminé recortando una que otra esquina del tiempo – llegar un poco tarde a cita con Zenaida y María Clara a almorzar en L’antic forn, etc. para ver eso.

Y me impresionó muchísimo ver los recuentos de Magris, de Svevo, de Joyce [sus cartas eróticas a Nora son deliciosas de leer], de los psiquiatras que decidieron no aplicar corrientazos sino trabajar directamente con el paciente, el experimento de poder estar juntos con gente hablando en polaco, serbo-cróata, checo, húngaro, rutenio, friuliano, alemán, y hasta italiano en el mismo lugar. El horrible discurso que dio Mussolini en la Piazza dell’Unità declarando la importancia de la “superioridad o inferioridad” de distintas razas, cuando la ciudad consistía justamente en esa posibilidad de lo que hoy llamaríamos multietnicidad, y la aparente respuesta robusta (?) que dio Trieste a esa locura del siglo XX.

La presencia del viento, la bora, del mar.