Ecos del Gran Pum

Mejor no lo podía haber puesto Jaime Forero: “es bueno recordar que aún con la limitaciones de un país como Colombia (o precisamente a causa de ellas) sigue siendo necesario tener sueños que no estén en la mente de ninguno de los grandes reformadores de Europa, ni del mundo post-industrial” (en su entrada en El Gran Pum sobre los 75 años que cumplirá la Ciudad Universitaria en 2011). Jaime contrasta el rol actual de la Universidad Nacional – y el rol que dentro de esta cumple la Ciudad Universitaria – con las críticas de hace 75 años, cuando algunos decían cosas como “es inverosímil que un país como el nuestro, pobre, atrasado, con una cultura que no alcanza mayores proporciones, trate de construir una Ciudad Universitaria que no ha estado en la mente de ninguno de los grandes reformadores de Europa”.

Es, como dice Jaime, precisamente a causa de las limitaciones de un país como Colombia que sigue siendo necesario tener sueños que no estén en la mente de ninguno de los grandes reformadores de Europa. Para mí, la apuesta única posible es esa.

A mí me impresiona la energía que puede tener ese campus de casi 75 años, en sus buenos días. Claro, está descascarado, tiene muchas zonas impresentables, es despreciado y violado vilmente por los encapuchados, por los burócratas rampantes y ramplones, por la presencia de cierta gente que en 2010 parece mucho más anciana, mucho menos lúcida que quienes en 1936 tuvieron la audacia, la generosidad, el compromiso con el futuro, la capacidad de apuesta riesgosa, el buen gusto arquitectónico, la mirada transversal expresada en ese plano bellísimo con forma de búho, el atrevimiento de ser, sí, tal vez con mejores mentes que los “grandes reformadores de Europa”.

Pero es tal la fuerza de esa visión inicial, y la de quienes han sido capaces de sostenerla y hacerla crecer durante todo ese tiempo (contra viento y marea / contra cierres y mezquindades, contra ataques del mundo político en todas sus expresiones, contra la estupidez y miopía de tantos funcionarios) que esa energía ciertamente está ahí.

Para mí El Gran Pum es otra expresión de esa energía que dio lugar al campus de 1936, pero en versión de hoy: postdocs, giras académicas, artículos, intento de construir con lucidez. Me declaro seguidor ávido de ese blog.