Fajardo en la UN – algo está cambiando

Hay hechos del mundo que significan tal vez más cuando se ven en contexto global, a la luz de muchos años o incluso de una época entera, que por los detalles mismos. Que de alguna manera parecen desafiar de manera sencilla y desparpajada la tozuda realidad, y que hacen que la terquedad de años, siglos de escuchar que no se puede tal cosa, no se hace así, no se dice asá, que no se pasa por aquí, que su color de piel, su país de origen, su origen social implican que tal cosa no sucede… y un día nos despertamos y vemos que se podía, sí se podía, y no solo sí se podía sino que era completamente ridícula y absurda la anterior negación.

Hoy fue Sergio Fajardo, el candidato presidencial, a la Universidad Nacional de Colombia. El hecho mismo no tendría nada de raro si el país no fuera Colombia, si la universidad no fuera La Nacional. Visitas de candidatos a otras universidades han sucedido siempre, y sucedían en La Nacional también antes de los años 70. Pero la visita de un candidato a la presidencia de Colombia a la universidad más emblemática del país, en su campus principal, es algo que durante mucho tiempo no sucedía – o que si sucedía no sucedía como esa visita de Fajardo a la Nacional hoy.

Más allá de lo que dijeron (o cantaron – debió ser muy bonita la introducción con el bambuco Mi País cantado por una estudiante del conservatorio), más allá de las frases de Fajardo sobre su plan como presidente o del recuento de Robledo de su paso como profesor por la Nacional en Manizales o de la historia de la Alianza, más allá de todo eso, estaba el hecho simple y puro de tener ese grupo grande de estudiantes sentados en la plazoleta del C&T, colgados como racimos de las escaleras viendo al candidato, escuchando, aplaudiendo o chiflando.

[Recuerdo mucho la imposibilidad (afortunadamente no real) de eventos similares, hace tan solo quince o veinte años, durante otras campañas. Ni siquiera las campañas a la rectoría podían convocar un público como el de hoy – grupos de choque minoritarios pero muy brutales se tomaban entonces la vocería de “los estudiantes”, de toda la comunidad universitaria.]

Ese cambio en la Universidad Nacional me conmueve. Me impresiona. Me parece que refleja un cambio del país. Ojalá.

ADDENDA: Me pareció también que (¡por fin!) Sergio está encontrando su propia voz en esta campaña. Después de tantas semanas, tantos meses de verlo desubicado y sin voz propia, con respuestas truncas y demasiadas sonrisas, después de ese desespero de varios de quienes conocimos al Sergio profesor y matemático en los años 80 y 90 ante la ausencia de voz del candidato Fajardo, fue tal vez hoy, en la Universidad Nacional, que empezó a sonar su voz real. Una frase lo reveló: Sergio dijo que los estudiantes de la Nacional tienen seriedad y rigor. Y tiene razón. No podrían estar ahí si no tuvieran cierto grado de seriedad y rigor, y ciertamente no podrían mantenerse en muchos de los cursos que damos. Me parece que Sergio habló distinto ahí – con una voz que finalmente sonó. Espero no estar pensando con el deseo al creer que si finalmente Sergio logra llegar a la segunda vuelta, será en gran parte gracias a su voz recobrada en ese lugar tan emblemático.

ADDENDA 2: Su argumento final, sobre Pisa, Matemática y Educación Superior, es retóricamente muy bueno, en la Universidad. Ante un grupo grande de estudiantes, Sergio Fajardo se está comprometiendo a aumentar, priorizar los recursos para la educación superior pública en Colombia. Eso es nuevo.

“Nuestro gran reto es el fortalecimiento de la educación superior pública en Colombia.” Sergio Fajardo. También: “El programa Ser Pilo Paga no va a continuar.” Sergio Fajardo, en la Universidad Nacional.

¡Aplauso muy fuerte de los estudiantes (y mío)!

ADDENDA 3: estaba perdiendo impulso al hablar de corrupción (sí, estamos de acuerdo, pero ¿por qué suena tan “otra voz”, por qué pierde impulso Sergio al hablar de ese tema?) – sin embargo, retoma con el tema de la Reserva Thomas van der Hammen – y de nuevo suena su voz. Qué difícil.

 

 

 

voto

Addenda (5.12 pm): alivio muy profundo. Me llamó primero el primo desde Lima a celebrar. Luego Juanita, luego mi mamá. Hay alivio fuerte en este momento.

La votación se sentía tranquila hoy por la mañana en Chía. Pura sensación de expectativa (tal vez resignada a una posible derrota, pero imposible adivinar qué piensa la gente, que parecía hermética hoy – Chía tradicionalmente era un pueblo de godos pero probablemente eso ha cambiado un poco con la gente que ha ido llegando en los últimos 20 o 30 años). Hoy nadie estaba hablando duro, nadie estaba muy efusivo, nadie nada. Todos esperando a ver qué.

Los cafés estaban casi todos cerrados en la plaza principal (la iglesia ella sí, abierta). Sol suave, olor a almojábanas y tinto, poca presencia de la policía – ciclistas en la montaña (¿a qué horas votan? ¿votan?). Y el país entero suspendido ahí.

Algo de Guasca, el fin de semana pasado (saliendo hacia Gachetá, a unos 2900 msnm):

Cifras y gráficas

Aquí, y aquí, y seguramente en futuros posts en su blog, Javier Moreno (y, creo, también Daniel Moreno) analizan las elecciones (y muchos otros indicadores importantes en Colombia, en temas de educación por ejemplo) usando diversos métodos estadísticos. Desglosan en particular el peso particular que pueden tener (o no) los abstencionistas de ayer.

Tratar de leer esos datos puede ser desolador (en cierto sentido son aún más duros que todos los análisis que uno ve por ahí). Pero creo que el ejercicio es muy interesante, y puede indicar puntos sutiles (en algunos casos confirmar lo que uno “ya sabe”, en otros simplemente indicar novedades sorpresivas).

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El espejo donde mirarnos.

Hoy escribió un post Gabriel Padilla en su blog, donde con enorme lucidez responde a un mensaje mío y a una columna de María Jimena Duzán salida ayer – mensaje mío de desesperación ante el resultado triste de las elecciones presidenciales (primera vuelta) en Colombia ayer 25 de mayo, y columna de María Jimena en la que trata de desglosar el “método Uribe” para lograr esos resultados. María Jimena hace una lectura del libro de Hitler (Mi lucha) y – cuidándose de decir que Uribe sea Hitler, María Jimena es más refinada que eso – sí esboza un análisis de los paralelos aterradores entre frases de Hitler y lo que ha terminado haciendo Uribe en Colombia.

Gabriel lleva el análisis a un grado mejor – muestra los paralelos con Goebbels (el “genio de la propaganda” de Hitler, en gran medida co-responsable de ese horror), pero ahonda también en las raíces de la destrucción de la democracia – a manos liadas entre marxismo y fascismo. La generación de masas no pensantes, pero muy actuantes, el uso brutal de slogans en lugar y reemplazo de pensamiento independiente, la birla y burla sistemática de lo que ambos llaman “intelectualismo pequeño-burgués” de casi cualquiera que trate de mantener una posición independiente, se alimentan mutuamente.

Y  héte aquí que, entonces, aparece el fascismo. No aparece por arte de magia. Surge cuando hemos confundido a nuestra propia población votante de tal modo que el 60% de ella se abstiene de participar o deja de importarle el destino de nuestra sociedad. Surge cuando decidimos suicidarnos colectivamente, como las ballenas que encallan en la playa. El fascismo asoma los colmillos el día que nos cansamos de no pensar, por esa desesperanza aprendida que nos han enseñado los Marxistas.

Nos invita, finalmente, a mirarnos con más cuidado en nuestro espejo/Venezuela, en el “hermano país” que se parece a nosotros más de lo que normalmente creemos, y a notar cómo la destrucción de la sociedad civil por parte de políticos (de derecha o izquierda) o de guerrillas estilo las FARC terminó llevando el país (ambos: Venezuela y Colombia) al estado actual de fascismo – y del crecimiento de un monstruo similar en Colombia (monstruo que ya estuvo ocho años en el poder, y si nos descuidamos puede reinstalarse de manera aún peor).

Para decirlo más claro: En Venezuela; la derecha conspiró en contra de la democracia durante décadas. Como respuesta; se alzó un fascismo de corte y discurso izquierdista; pero fascismo al fin. En Colombia; la izquierda extrema (FARC) durante décadas ha mantenido en zozobra y penurias a buena parte de la población, especialmente rural, mientras la izquierda “moderada” torpedea, con su discurso y su forma de actuar (Petro), al mismo sistema democrático. Como respuesta, ya una vez se alzó un fascismo de ultra derecha, mismo que ahora amenaza con alzarse de nuevo.

pequeña padawan: elecciones

un texto muy interesante de pequeña padawan, para pensar (click en el título para leer el texto completo)

ante la perspectiva de elegir como presidente al responsable de que el ejército colombiano asesinara jóvenes pobres para presentarlos como guerrilleros muertos en combate, o en su defecto al responsable de que los subsidios para el campo fueran entregados a los terratenientes y reinas de belleza y…

pequeña padawan: elecciones