El espejo donde mirarnos.

Hoy escribió un post Gabriel Padilla en su blog, donde con enorme lucidez responde a un mensaje mío y a una columna de María Jimena Duzán salida ayer – mensaje mío de desesperación ante el resultado triste de las elecciones presidenciales (primera vuelta) en Colombia ayer 25 de mayo, y columna de María Jimena en la que trata de desglosar el “método Uribe” para lograr esos resultados. María Jimena hace una lectura del libro de Hitler (Mi lucha) y – cuidándose de decir que Uribe sea Hitler, María Jimena es más refinada que eso – sí esboza un análisis de los paralelos aterradores entre frases de Hitler y lo que ha terminado haciendo Uribe en Colombia.

Gabriel lleva el análisis a un grado mejor – muestra los paralelos con Goebbels (el “genio de la propaganda” de Hitler, en gran medida co-responsable de ese horror), pero ahonda también en las raíces de la destrucción de la democracia – a manos liadas entre marxismo y fascismo. La generación de masas no pensantes, pero muy actuantes, el uso brutal de slogans en lugar y reemplazo de pensamiento independiente, la birla y burla sistemática de lo que ambos llaman “intelectualismo pequeño-burgués” de casi cualquiera que trate de mantener una posición independiente, se alimentan mutuamente.

Y  héte aquí que, entonces, aparece el fascismo. No aparece por arte de magia. Surge cuando hemos confundido a nuestra propia población votante de tal modo que el 60% de ella se abstiene de participar o deja de importarle el destino de nuestra sociedad. Surge cuando decidimos suicidarnos colectivamente, como las ballenas que encallan en la playa. El fascismo asoma los colmillos el día que nos cansamos de no pensar, por esa desesperanza aprendida que nos han enseñado los Marxistas.

Nos invita, finalmente, a mirarnos con más cuidado en nuestro espejo/Venezuela, en el “hermano país” que se parece a nosotros más de lo que normalmente creemos, y a notar cómo la destrucción de la sociedad civil por parte de políticos (de derecha o izquierda) o de guerrillas estilo las FARC terminó llevando el país (ambos: Venezuela y Colombia) al estado actual de fascismo – y del crecimiento de un monstruo similar en Colombia (monstruo que ya estuvo ocho años en el poder, y si nos descuidamos puede reinstalarse de manera aún peor).

Para decirlo más claro: En Venezuela; la derecha conspiró en contra de la democracia durante décadas. Como respuesta; se alzó un fascismo de corte y discurso izquierdista; pero fascismo al fin. En Colombia; la izquierda extrema (FARC) durante décadas ha mantenido en zozobra y penurias a buena parte de la población, especialmente rural, mientras la izquierda “moderada” torpedea, con su discurso y su forma de actuar (Petro), al mismo sistema democrático. Como respuesta, ya una vez se alzó un fascismo de ultra derecha, mismo que ahora amenaza con alzarse de nuevo.