Pulsiones internas – lengua – silencios conyugales

A veces me vuelvo a enamorar de la lengua francesa. Paso períodos largos sin leer muchos libros escritos en ese idioma. Pero de vez en cuando me encuentro con ese idioma, bajo la pluma, crisol más bien, de ciertos escritores, y me voy chiflando.

Ahora me está pasando al leer a Irène Némirovsky, esa escritora nacida en Ucrania en 1903, que creció en la Rusia pre-soviética (Petrogrado) y luego emigrando vía Finlandia y Suecia a París – y que escribe en un francés rápido, ágil, modernista, cortado.

Me impresiona cómo cuenta la Némirovsky los silencios conyugales, esos momentos en que dice más el demorarse un segundo más de lo usual en contestar algo que la respuesta misma, esas conversaciones que ocurren en muchos niveles al tiempo y que no son las frases que se dicen sino la reflexión simultánea en torno a estas.

En un cuento (En raison des circonstances), una esposa sabe que su esposo no le puede hablar de un tema que se les ha ido volviendo tabú (ella lo sabe pero pocas veces es realmente consciente de eso – ella sabe que él sabe que ella sabe). Su hija está esencialmente repitiendo (acelerada por el inicio de la guerra de ‘40) una historia que la madre ya había vivido, un matrimonio acelerado. La madre sabe que la hija se equivoca pero secretamente espera, cree ella, que de pronto la hija tendrá mejor suerte que ella, aunque sabe que sabe bien que no va a suceder, no con el frente corriéndose cada vez más hacia París en septiembre del 40.

Y no he leído nada todavía. Pero lo poco que he podido leer me tiene embelesado. El idioma.

… J’ai pensé parfois que s’il n’avait pas été tué en 17 il aurait fini par me quitter. La vie bourgeoise lui faisait horreur. À sa dernière permission pourtant…

Elle détourna les yeux et acheva très vite:

– Comme il était tendre, ce dernier soir… “Tu verras, mon petit, je reviendrai et nous serons heureux ensemble. C’est toi qui as raison, disait-il. Tous, là-bas, nous commençons à croire que ce sont les obus, les torpilles, les flammes qui sont les seules réalités, et vous paraissez si petites, alors, avec vos petits soucis, vos petits bonheurs. Et, parfois, la colère nous prend. On voudrait secouer les gens par les épaules, leur dire: “Mais, brutes imbéciles, comment pouvez-vous continuer à vivre, à manger, à dormir, quand il y a çà, cet enfer où on nous plonge et d’où on nous retire à dates fixes comme des poissons d’un aquarium… Et vous, ce sont les mailles de vos bas qui sautent, et le gâteau qui n’était pas assez cuit, et la tante Lucie qui sera froissée si je ne vais pas lui rendre visite?”

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Pensé que si no lo hubieran matado en el 17 hubiera terminado por dejarme. La vida burguesa lo horrorizaba. En su último permiso sin embargo…

Miró hacia el otro lado y acabó muy rápido:

– Cómo estaba de tierno esa última noche… “Vas a ver, amor, volveré y seremos felices juntos. Eres tu la que tiene razón, decía. Todos allá empezamos a creer que son los obuses, los torpedos, las llamas la única realidad, y ustedes parecen tan pequeñas, entonces, con sus pequeñas preocupaciones, sus pequeñas felicidades. Y a veces la cólera nos agarra. Quisiéramos sacudir a la gente por los hombros, decirles: “Pero, bestias imbéciles, ¿cómo pueden seguir viviendo, comiendo, durmiendo, cuando pasa esto, este infierno en el que nos sumergen y del que nos sacan en fechas fijas como pescados de un acuario… Y ustedes, que las costuras de las medias se sueltan, que el ponqué quedó medio crudo, y que la tía Lucía se va a ofender si no voy a visitarla?”

Irène Némirovsky – Film parlé

Éliane a un mouvement emporté, puis se ravise, dit avec lassitude:

– Eh bien, tant pis, après tout !  Plus tard, tu comprendras, et tu regretteras ce que tu me dis aujourd’hui… Je ne l’ai pas mérité… Et, en attendant, j’ai besoin de toi. Tu m’as dit une fois que tu avais soigné ta tante quand elle a eu sa pneumonie. Tu sais poser des ventouses?

– Oui, naturellement.

– Tu veux venir avec moi chez Ada ?  Tu la connais ?  C’est une copine du bar. Elle est très malade. Je lui en ai mis hier, mais je ne sais pas faire çà, je lui ai fait mal… Veux-tu venir ?

– Oui, volontiers.

Chez Ada.

Une pièce sombre ornée de cartes postales illustrées, disposées en éventail, et sur les vieilles affiches des murs, l’image d’une femme vêtue de jupons bouffants, rouges, doublés de ruches, qui lève la jambe :  bas noirs, grands chapeaux empanachés. En lettres énormes: Mademoiselle Ada, chanteuse étoile du grand théâtre de Saint-Étienne… Casino d’Étretat… Montrouge-Palace… 1910-1911…

Ada est assise sur le lit ;  Anne, agenouillée, lui pose des ventouses ;  on voit le dos nu d’Ada, et quand elle fait un mouvement, et que la lumière tombe sur elle, toutes les lignes du squelette apparaissent sous la peau ;  les cheveux courts, ébouriffés, lui font par-derrière une tête fine de jeune garçon ;  elle se tourne lentement ;  le visage semble mangé, petit comme le poing, le nez pincé et les dents découvertes des chevaux morts. Anne la regarde avec effroi.

escritores fílmicos

Entre los escritores con ritmo cinematográfico hay que poner a Irène Némirovsky. Su Film parlé es exactamente lo que dice el título: una película hablada. Es una nouvelle (ese género intermedio entre el cuento y la novela, que en francés no es ni conte ni roman) agilísima sobre una prostituta (Éliane) y su hija (Anne) – Anne ha vivido hasta ahora con una tía que la maltrata, y va a buscar a su madre en París. La madre está en ese punto terrible de la vida en que empieza a perder el control de todo, y no quiere que su hija Anne siga esa misma vida. Pero Anne tiene toda la energía de la primera juventud, y Éliane no puede trancarla. Éliane ve venir todo, entiende todo, pero no puede trancar nada. Anne no entiende nada, pero tiene toda la energía del mundo. Pasan muchas cosas – pero lo que más me queda de esa nouvelle es el ritmo, hecho de clips muy ágiles, de viñetas cortadas, de fragmentos y sobre todo de luz: de cámara enfocando, de luz azul o blanca, de sombras en la noche.

¿Cuál es su escritor fílmico preferido?