Kentridge – apuntes, encuentros.

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  • Kentridge y los encuentros. Por alguna razón exposiciones como la de Kentridge en la Luis Ángel Arango la semana pasada requieren multiplicidad para ser vistas bien. Hay tanto material, tanto cambio, tanta información cruzada que uno puede realmente ir mucho más hondo, mucho más lejos al encontrarse con gente y ver detalles que uno solo puede fácilmente pasar por alto.OLYMPUS DIGITAL CAMERA
  • Agua azul que lo inunda todo. Zaniar dice que es depresión por pérdida. También podría ser locura inundándolo todo. Brutal. Hay que ver la película – las fotos no logran capturar la sensación del azul dibujado que va llenándolo todo.OLYMPUS DIGITAL CAMERA OLYMPUS DIGITAL CAMERA
  • Sombras chinescas, la cafetera que se vuelve un personaje muy femenino, las tijeras otro personaje. Animado todo.
  • Pájaros y gatos. El vuelo. El dibujo borrado, fotografiado, reborrado, recubierto. Recubrimientos sobre recubrimientos, como en una construcción topológico-algebraica iterada – levantamientos, productos cuña, suspensiones.
  • De manera directa, geometrías deformadas y sus representaciones posibles, una de las cuales es de nuevo euclídea – a través del faneroscopio. El círculo rojo descuadernado, que se recompone en un círculo perfecto desde más lejos. La infaltable “selfie” en el espejo deformante. Los lentes que permiten ver en tres dimensiones al acercar los ojos.
  • Negro y azul y a veces rojo. Como un tablero matemático con marcadores limitados.
  • Kentridge compara a Johannesburgo con París en uno de sus títulos. La Johannesburgo que pinta se ve terrible, industrial, horrible… y adquiere una belleza extraña en sus animaciones.
  • Otro punto incapturable mediante fotos: la sensación perenne con Kentridge de estar hablando de Suráfrica. El tema del apartheid es abordado de maneras fuertes y dolorosas en sus animaciones, pero las fotos lo capturan muy poco – hay que ir a verlas.
  • Aparecieron de repente amigos (Mónica y Felipe, con sus dos hijos) en plena sala de Méliès. Con ellos siempre terminamos hablando de espacios, de materiales, de educación, de lugares, de espacios, de materiales, de educación… Ver a Kentridge con ellos es hacer énfasis en lo lúdico de Méliès, en las posibilidades inmensas de esas animaciones. Como tienen dos hijos y van con ellos a la exposición el momento es particularmente especial, tal vez por la fuerza de evocación de esas animaciones.
  • (Re-)aparece la escalera del sueño, esta vez en una de las animaciones, con Kentridge ahí subiendo. Lo leo como un guiño a la obra de Alejandro.OLYMPUS DIGITAL CAMERA
  • Aparece Antanas al final de nuestra visita. Lo saludamos un poco tímidamente. Se muestra amabilísimo, pregunta por familiares, y luego nos cuenta por qué le gusta tanto la obra de Kentridge, por qué lo inspira tanto. Vamos dejando la timidez, y se revela su agudísima malicia, la mente rapidísima del filósofo/artista que ha inspirado a tanta gente en tantos lugares, el personaje que hace conexiones y sorprende. Es el cierre de nuestra visita a Kentridge un domingo muy bogotano.OLYMPUS DIGITAL CAMERA OLYMPUS DIGITAL CAMERA
http://www.tumblr.com/audio_file/andresvillaveces/2838166900/tumblr_lfb2rp7L0Y1qa73qh?plead=please-dont-download-this-or-our-lawyers-wont-let-us-host-audio

I have a complicated relationship with Mozart’s Zauberflöte, harking back to the mid 1980s, reading with a friend of mine whose father was (perhaps) a franc-maçon scores of esoteric, occult, texts (and watching Bergman’s rendering over and over at Granahorrar Theater – trying to extract all the hints Mozart would have made to Masonic knowledge, embedded in the libretto, all the while mixing esoteric learning with unending discussion and chile contests [ajisadas]).

All of this further complicated by my love-hate relationship to Mozart’s music itself. At the time, I had “decided” I didn’t care for his music (of course, not knowing what I meant) but in watching Bergman’s rendering, I could not not-love instantly the music. The movie Amadeus of the same days made things even more complicated for me.

I decided I knew too much of The Magic Flute and was somehow kept away from it, with some exceptions (especially in Madison) until René Jacobs recent incredible version.

Jacobs (with the Akademie für Alte Musik Berlin, the RIAS Kammerchor and …) makes an incredible hörspiel version – a little like Singspiel as opposed to Schauspiel, but almost “old radiotheatric” – like old radio theater.

The result is extremely intense. Consider the Drei Damen forcing Papageno to keep his mouth shut in the extract above. They are “sing-saying” Mozart, but it sounds almost like Schoenberg’s Pierrot Lunaire!

The Queen of the Night is incredibly frightening in this version, as never before so.

This opera has a very unusual plot (dualistic, but inverted at the middle: the (fairytale) good characters “become” bad and the “bad ones” become good – with several unexplained bit-ends). In this version, the theatricality of the dialogues provides a thread of continuity that (almost) allows us to make sense of this incredibly strange work.

So far, they have only issued the CD version of this – the DVD version should (hopefully) come soon. Apparently, Kentridge has drawn the scenarios!