la vida / instrucciones

En una carpa leímos con María Clara un buen trozo de La Vie mode d’emploi hace 23 años. Estábamos recorriendo buena parte de Estados Unidos – desde Madison hasta San Francisco – en un carro no muy robusto, con medios limitados, acampando o quedándonos donde amigos – y evitando en la medida de lo posible las Interstate – yendo por puras carreteras pequeñas. El regreso no pudo ser así porque el carro se varó gravemente en Santa Cruz, California – y casi fue necesario dejarlo botado – finalmente pudimos devolvernos pero ya menos tranquilos.

perec

La vida / Instrucciones es una novela de Perec que sigue más o menos el corte de la carátula: va contando un montón de historias encasilladas de habitantes de un inmueble parisino. Sus miserias, sus sueños, sus exabruptos, sus engaños, sus dolencias, sus fiestas, sus sudores, sus ecos, sus humores, sus fracasos.

Pensé mucho en esta carátula por un proyecto que estamos haciendo ahora como parte del Proyecto Topoi, para una galería/café en Kingston, Nueva York. El trabajo para Kingston aún no ha salido (es en agosto), de modo que hasta ahora estamos haciendo material, pero puedo adelantar que serán cuatro videos en cuatro pantallas, hechos por los cuatro “topoistas” (Wanda Siedlecka, Roman Kossak, María Clara Cortés y yo), que explorarán de alguna manera la idea de “cámara de vigilancia” – de esas innumerables cámaras que están ahora por todas partes. Nuestro proyecto será algo relacionado con eso.

Ese “corte” de Perec del edificio inspira por lo menos mi cuarta parte del proyecto. No digo más (por ahora).

La vie mode d’emploi

(en Chapinero, en la 66 abajo de la 15, hay un sitio fascinante que si Perec hubiera visto seguramente lo habría inspirado para alguna obra: un lugar donde hay cinco pisos de pequeñas piezas sueltas, piezas descontinuadas – tubos, empates, grifos, llaves, mangueras, picaportes, chapas, lavamanos, inodoros, bañeras, cabezas de ducha, manijas de puerta, etc. etc. (si pongo etc. es por simple ignorancia de los nombres de muchas cosas en mi propio idioma) – todo recolectado de obras demolidas, de casas abandonadas, nada nuevo — en esos cinco pisos alucinantes [la tienda se llama Páramo, muy apropiadamente – es probablemente negocio de algún familiar lejano de nuestros queridos Páramos intelectuales] uno puede ver memoria de cantidad de sitios y cosas – lo mejor es que todo está perfectamente clasificado y ordenado – ojalá mi propia biblioteca y mi memoria tuvieran ese orden)