República

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Tal vez ningún otro país usa la palabra República – République – como Francia hoy en día. Los que llegamos allá de las muchas otras repúblicas que hay (Colombia, Perú, México, etc.) nunca imaginamos el peso que esa palabra puede llegar a tener, lo contundente que puede llegar a ser el hacer parte de una república como la République Française.

El término es muy antiguo, obviamente, pero en nuestra era el país que abrió de manera más contundente (y cortante) el espacio para tantas otras repúblicas fue claramente Francia. Sin ambages.

La Plaza de la República en París es un espacio de representación perfecto para ese drama.

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Le Procès de Louis XVI  (de la ópera-rock La Révolution Française)

Lève-toi, citoyen Capet! Au nom du peuple Français, la Convention a décidé de te juger. Choisis toi-même tes défenseurs, pendant qu’il en est temps, pendant qu’il en est l’heure…

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El rey era (lo he contado ya) Mauricio Baraya, el hermano gemelo de Alberto. Yo era Talleyrand. Casi todo el curso era algo – los delfines, el pueblo en la Bastilla, los asesores del rey, etc.

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Este trozo de la ópera de los años 1970 siempre sorprende un poco. La condena unánime (La mort!) por parte de la Convención, la acusación múltiple a un rey que aparentemente mostró dignidad en la cárcel en sus meses finales.

Siempre me pregunto qué entendió de todo éso Luis XVI, el ciudadano Luis Capeto como al final se llamó oficialmente.

La lectura del libro de François Reynaert (Nos ancêtres les Gaulois – et autres fadaises) – una historia anti-historia de Francia (en la cual Reynaert lucha contra la cantidad brutal de mitos fundacionales de la Grande Nation) ha sido excelente compañía en este viaje.

En la ópera rock me parece que algo captan de esa dignidad final del rey que ya no era rey sino ciudadano (con crímenes acumulados) y la saña de los conventionnels (un término que aún asustaba a la gente hacia 1840, juzgando por la lectura de Víctor Hugo).