cielo(s) del Caribe

En el Caribe el cielo (cuando el sol no abrasa y deja mirar hacia arriba) puede ser brutal. Eso es archisabido. Cualquiera que haya leído trozos de García Márquez (o Carpentier, o Lezama Lima) lo intuye.

Esta vez, sobre todo en Cartagena, me sorprendió de nuevo ese cielo. No sé si las fotos alcanzan realmente a capturar el fenómeno de sensación de luz infinita. Tal vez hace falta comer algo de arepa’e huevo o algún pescado frito o posta cartagenera para quedar pasmado. O recordar frases de esos autores.

Ese sábado al final de la tarde con Roman, Tim y María Clara nos dedicamos a mirar el cielo. Y tomar fotos. Y hablar un poco de matemáticas con Roman, sobre todo de su plan de curso de modelos de la aritmética. Y de mil otros temas. Y a mirar el cielo de nuevo. Y tomar más fotos. Y bajar a nadar para refrescarse. Y volver a mirar el cielo. Y tomar más fotos. Y tomar un sorbo de mezcal de Oaxaca. Y un poco de Club Colombia. Y volver a hablar de modelos de la aritmética. Y del volumen dedicado a Jouko. Y de los artículos recibidos y los por recibir. Y volver a mirar el cielo. Y volver a mirar el cielo. Y volver a mirar el cielo.