Posponer la emergencia

La invitación (de Alejandro Martín) a participar en el 45 Salón Nacional de Artistas inicialmente parecía más a dar una charla. Se trataba de la Cátedra Performativa dentro del marco del 45SNA – un lugar de encuentro entre conferencistas, danzantes, performancistas y demás personajes. Acepté sin percatarme de estarme metiendo en camisa de once varas, sin verificar que se trataba más de una invitación a una acción tipo performance que de una invitación a dar una charla sobre El revés de la trama. Terminó siendo muy interesante (para mí, por lo menos).

Con Ana Ruiz, violinista preocupada por aspectos de la interpretación que de alguna manera ponen en el centro el problema de la traducción, de la interpretación violinística (o de la interpretación más a secas), nos reunimos a pensar de dónde veníamos, qué diálogo podríamos entablar, cómo podíamos responder a la invitación original de Alejandro.

No había mucho tiempo (yo ando metido en veinte mil proyectos de investigación, de enseñanza, editoriales, etc. y Ana anda ocupadísima con la co-organización de algún fragmento del inmenso SNA, además de su propio trabajo como violinista y profesora), pero el diálogo fluyó muy bien. Fue un placer hablar de

  • Funtorialidad e Interpretación,
  • Emergencia de lenguaje/sintaxis a partir de semántica versus emergencia de semántica a partir de lenguaje,
  • Ciclicidad en Steve Reich, ruptura de simetría y surgimiento de obra a partir de esa ruptura,
  • El rol del olvido en poesía, en música, en matemática.

Naturalmente, ambos tuvimos que borrar especificidades y resaltar aspectos comunes. Después de unas cuantas horas de conversación libre, diagramas, ideas, tachones de ideas, llegamos a nuestro diálogo.

¡Mil gracias a Ana por el diálogo, la interpretación, las conversaciones sobre el violín (y el piano y los funtores), el escuchar y genuinamente tratar de seguir y responder a las elucubraciones sobre lenguaje, lógica, funtores, olvido, haces, ser y representar!

¡Y mil gracias a Alejo también, por la invitación!


He aquí el esquema global del performance (abajo, minutos):

Y he aquí algo de registro (fotos y videos: María Clara Cortés):

Zuerst höre ich das Ende des Werkes… Así empieza a hablar Sofia Gubaidulina de su nuevo concierto para violín, que está estrenando Anne-Sophie Mutter en Nueva York en estos días, según nos cuenta Alex Ross en su blog.

Qué música tan impresionante y tan conmovedora (aunque son pocos compases los que vemos en ese video).

Me impresiona siempre ver gente de la edad de Gubaidulina – casi 80 años – hablando con pasión de lo que hace. Ver a Agnès Varda hablando de su cine, o ver la pasión (y la concentración, y la búsqueda lenta y cuidadosa de la palabra precisa en alemán) de Gubaidulina al hablar de por qué compone como compone, me gusta mucho.

Me llega mucho también el pasaje donde cuenta (emocionada) cómo en el último coral de Bach aparece la sucesión de Fibonacci – y cómo para ella es natural usar la sucesión de Lucas en su concierto.

Ahora tengo muchas ganas de oir el concierto, completo.

http://www.tumblr.com/audio_file/andresvillaveces/2879684858/tumblr_lfg3alBWsL1qa73qh?plead=please-dont-download-this-or-our-lawyers-wont-let-us-host-audio

The Art of Transcription.

The discussion is endless, just as for the Art of Translation. One may go at infinity discussing Liszt’s transcriptions of entire Beethoven symphonies to one or two pianos, or transcriptions of Beethoven of his own works (the Violin Concerto transcribed to piano by B himself as a way to vent his anger at someone else’s bad transcription – in a move somehow reminiscent of Cervantes’ second part of Quixote).

In 1985, for the Third Centennial of Bach’s birth, a Russian violinist, Dmitry Sitkovetsky, transcribed the Goldberg Variations (originally for keyboard) for a trio of violin, viola and cello.

(Oh, of course, I remember Javier quoting Artem and other Russians on how somehow translations into Russian are usually better than originals 🙂 —- this may be another instance of this…)

The result, while (of course) never replacing the original, is an amazing feat. The voice leading is made somehow clearer in some passages by the timbres of the three instruments.

Enjoy here the fourth variation, at the hands of Julian Rachlin (violin), Nobuko Imai (viola) and Mischa Maisky (violoncello).